Demografía
Área
interdisciplinaria que está conectada con disciplinas como matemáticas,
estadística, biología, medicina, sociología, economía, historia, geografía y
antropología. La demografía tiene una historia relativamente corta. Nació con
la publicación en 1798 del Ensayo sobre
el principio de la población, del economista británico Thomas Robert Malthus. En su obra, Malthus
advertía de la tendencia constante al crecimiento de la población humana por
encima de la producción de alimentos, e indicó las diferentes formas en que
podría ralentizarse este crecimiento. Diferenciaba entre frenos positivos
(guerra, hambre y enfermedad) y frenos preventivos (abstinencia y
anticoncepción).
El
uso cada vez más generalizado de los registros parroquiales y civiles con datos
relativos a natalidad y mortalidad, y de los censos (a partir del siglo XIX) con referencias al tamaño y composición de la
población ha permitido el desarrollo de la demografía. El avance de las
ciencias del comportamiento, de la estadística y la informática en el siglo XX,
también han estimulado la investigación demográfica y de las subáreas de esta
disciplina: demografía matemática, económica y social. Las Naciones Unidas
tienen un centro de formación demográfica para América Latina, situado en Santiago
de Chile.
Datos y medidas demográficos
Los
gobiernos modernos y las organizaciones internacionales están muy interesados
en la determinación exacta de su población y del resto del mundo. Para poder
describir la población actual y predecir la del futuro con exactitud razonable
se requieren datos fiables.
Métodos de investigación
Las
principales fuentes de datos demográficos son los censos nacionales, el
registro civil y, a partir de la década de 1960, los muestreos a nivel
nacional. Estas fuentes proporcionan el material de base para investigar las
causas y las consecuencias de los cambios de población. La fuente más habitual
es el censo de población, que contabiliza en un cierto momento todas las
personas de un área dada, con sus datos personales y características sociales y
económicas específicas. Un registro civil es la contabilización continua, por
parte de las administraciones locales, de los nacimientos, fallecimientos,
migraciones, matrimonios y divorcios. Su fiabilidad depende de lo veraces que
sean los ciudadanos al proporcionar los datos. En el muestreo se utiliza una
selección estadística representativa de la población total.
Los
datos sobre la población mundial son publicados de forma sistemática por la Oficina de Estadística de
las Naciones Unidas en su Demographic
Yearbook (Libro anual de Demografía),
por la División
Demográfica de las Naciones Unidas en sus estudios y
estimaciones bianuales sobre la población mundial, y por el Banco Internacional
para la Reconstrucción
y el Desarrollo.
Indices de población
La
variación en el tamaño de la población viene determinada por el número de
nacimientos, fallecimientos, inmigrantes y emigrantes habidos a lo largo de un
periodo de tiempo dado. Estos factores de cambio se expresan como porcentajes
de la población total para calcular por comparación el índice de natalidad, de
mortalidad, de migración y de crecimiento de la población; los índices de
natalidad y mortalidad se suelen expresar como tantos por mil (‰) anual. Estos
índices dependen en exceso de la edad media de la población, lo que puede crear
importantes distorsiones. Así, por ejemplo, una población con elevado nivel de
vida que incluya un gran número de personas mayores, puede tener un índice de
mortalidad similar al de una población pobre compuesta en su mayor parte por
miembros jóvenes
La
esperanza de vida al nacimiento es la vida media de una población en la que los
riesgos de mortalidad en ese momento a cada edad se mantuviesen de forma
indefinida. Las poblaciones preindustriales se caracterizaban por grandes
fluctuaciones en la mortalidad. Sin embargo, a largo plazo, los índices medios
de mortalidad podrían haber sido del 30-40‰ y las esperanzas de vida media de
25-35 años. En las condiciones actuales de sanidad, resulta normal un índice de
mortalidad inferior al 10‰ y una esperanza de vida superior a 70 años.
Un
índice importante de mortalidad es el de mortalidad infantil, la probabilidad
de fallecimiento durante el primer año de vida; suele calcularse como el número
de fallecimientos por cada 1.000 nacimientos. Muchos países poco desarrollados
presentan índices de mortalidad infantil superiores al 100‰, es decir, más del
10% de los niños mueren durante su primer año. Los países con eficaces sistemas
de sanidad y de educación tienen índices de mortalidad infantil del 15‰ o
incluso inferiores.
Crecimiento y distribución de la población mundial
Según
las estimaciones de las Naciones Unidas, la población mundial alcanzó los 5.300
millones en 1990 y aumenta cada año en más de 90 millones de personas. El
índice de crecimiento (1,7% anual) se encuentra por debajo del máximo de 2%
anual alcanzado en 1970. Sin embargo, no se espera que el incremento anual
absoluto comience a decrecer hasta después del año 2000.
Crecimiento pasado y presente
Las
estimaciones de la población mundial antes de 1900 se basaban en datos
parciales, pero los investigadores coinciden en que, en general, el crecimiento
medio de la población se acercó al 0,02‰ anual. El crecimiento no era constante
y variaba en función del clima, producción de alimentos, enfermedades y
guerras.
A
partir del siglo XVII, los grandes avances del conocimiento científico, la
agricultura, la industria, la medicina y la organización social hicieron
posible que la población creciera de forma considerable. Las maquinarias fueron
sustituyendo poco a poco la mano de obra humana y animal, aumentando lentamente
el conocimiento y los medios para controlar las enfermedades. La población
mundial se quintuplicó en 300 años (pasando de 500 millones en 1650 a 2.500 millones en
1950) y el crecimiento fue más espectacular en las regiones donde se inventaron
y aplicaron nuevas tecnologías.
Hacia
1950 se inicia una nueva fase en el crecimiento de población. Se logra
controlar el hambre y las enfermedades incluso en zonas que no habían alcanzado
todavía un alto nivel de escolarización o que no estaban tecnológicamente
desarrolladas. Las causas de este cambio fueron el bajo coste de importación de
vacunas, antibióticos, insecticidas y variedades de semillas de alto
rendimiento. Al mejorar la red de abastecimiento de agua, las instalaciones de
alcantarillado y las redes de transporte, aumentaron las cosechas y disminuyó
mucho el número de fallecimientos por enfermedades infecciosas y parasitarias.
En la mayor parte de los países desarrollados, la esperanza de vida al
nacimiento pasó de 35-40 años en 1950
a 61 años en 1990. La rápida disminución de
fallecimientos en una población con altos índices de fertilidad hizo que muchos
países en vías de desarrollo alcanzaran un índice de crecimiento anual superior
al 3,1%, índice que duplicaría la población en veintitrés años.
Distribución regional
En
1990 había una población de 1.200 millones de personas en los países
desarrollados y de 4.100 millones en los países menos desarrollados del mundo.
Más de la mitad de la población mundial habita en el este y en el sur de Asia,
destacando China con más de 1.200 millones de habitantes e India con 880
millones. Europa y los países de la antigua URSS representaban el 15%, América
el 14% y África el 12% de la población mundial.
Los
diferentes índices de crecimiento regional alteran sin cesar estos porcentajes.
La población de África se duplicará para el 2025, mientras que la población del
Sureste asiático permanece casi constante y la de Latinoamérica crece a un ritmo
fuerte aunque desigual; y las demás regiones, incluida Asia oriental,
disminuyen de forma considerable. Para el 2025 se estima que el porcentaje
relativo a los países desarrollados actuales (23% en 1990) descenderá al 17%.
El 90% de los nacimientos actuales tiene lugar en los países menos
desarrollados.
Concentración urbana
A
medida que un país pasa de una economía agrícola a una economía industrial, se
produce una migración en gran escala de los residente rurales hacia las
ciudades. En este proceso, el índice de crecimiento de las áreas urbanas
duplica el índice de crecimiento global de la población. En 1950, el 29% de la
población mundial vivía en áreas urbanas, en 1990 esta cifra era del 43% y para
el año 2000 se estima que aumentará a más del 50 por ciento.
Esa
migración a las ciudades conlleva una importante disminución del número de
personas que vive en el campo, y en consecuencia índices de crecimiento
negativos en las áreas rurales. En los países menos desarrollados, el rápido
crecimiento de la población mundial ha diferido este fenómeno aplazándolo hasta
las primeras décadas del siglo XXI. La previsión para América Latina es que en
el año 2020 más de 300 millones de niños vivan en las ciudades.
Estimaciones de población
La
mayor parte de los padres potenciales de las próximas dos décadas ya han
nacido. Esto permite realizar estimaciones de población para este periodo con
fiabilidad razonable, salvo imprevistos. Por otro lado, a lo largo de dos
décadas, el grado de incertidumbre, tanto de los índices demográficos como de
otras características de la sociedad, crece a un ritmo vertiginoso, haciendo
que cualquier estimación resulte sólo especulativa.
Las
estimaciones de las Naciones Unidas publicadas en 1990 indican que la población
mundial pasará de 5.300 millones de personas en 1990 a 6.200 millones en el
año 2000 y a 8.500 millones en el 2025. Las estimaciones máxima y mínima para
el año 2025 son de 9.100 millones y 7.900 millones respectivamente. El índice
medio de natalidad mundial, que en 1990 era del 26‰, se reducirá al 22‰ para
finales del siglo, y al 17‰ en el año 2025 (con la correspondiente reducción
del índice total de fertilidad de 3,3 en 1990 a 2,3 en el 2025). El mayor porcentaje de
población con edades de alta mortalidad hará que el índice de mortalidad media
mundial se reduzca sólo un poco, pasando del 9‰ en 1990 al 8‰ en el 2025. La
esperanza de vida media mundial, sin embargo, pasará de 65 años en 1990 a 73 años en el 2025.
Seguirán
existiendo amplias variaciones en el crecimiento de la población. En el mundo
desarrollado, el crecimiento de la población seguirá siendo muy lento y en
algunos países incluso disminuirá. Se estima que la población de Europa
occidental decrecerá a partir del año 2000. En 1996 en las ciudades de Madrid y
Londres había más habitantes de 65 años que menores de 15. En España el índice
de fecundidad es de 1,4 hijos por mujer, siendo uno de los países, junto con
Italia, con menor natalidad del mundo. En el caso estadounidense, las
previsiones hablan de un crecimiento hasta el año 2050, debido a la
inmigración. A partir de este momento el índice de crecimiento será
prácticamente nulo. En cambio, para el año 2000, América Latina tendrá la mayor
tasa media anual de crecimiento del mundo.
Las
Naciones Unidas estiman que los países menos desarrollados tendrán unos índices
de crecimiento de población en continuo descenso. Para el conjunto de países
menos desarrollados, el índice de crecimiento, que en el 1990 era del 2% anual,
en el 2025 se reducirá a la mitad. África seguirá siendo la zona con el índice
de crecimiento más alto (en 1990 este índice era del 3,1% y para el 2025 se
estima que se reducirá al 2,2%). La población africana se triplicará pasando de
682 millones de personas en 1990
a 1.580 millones de personas en el 2025 y se estima que
seguirá creciendo hasta duplicar su volumen de población en otros 35 años.
Políticas de población
Las
políticas gubernamentales de población pretenden alcanzar objetivos de
desarrollo y bienestar aplicando medidas que, directa o indirectamente, inciden
sobre procesos demográficos como la fertilidad y la migración. Como ejemplos
cabe citar el establecimiento de la edad mínima reglamentaria para contraer
matrimonio, los programas de divulgación de uso de anticonceptivos y los controles
de migración. Cuando estas políticas se adoptan por razones distintas a las
demográficas reciben el nombre de políticas implícitas.
Políticas de población en los
países desarrollados
Los
países europeos no tuvieron políticas de población hasta el siglo XX. Se
concedían ayudas a las familias numerosas en países tan dispares como Gran
Bretaña, Suecia, España y la Unión Soviética. Los fascistas italianos en la
década de 1920 y los nacionalsocialistas alemanes en la década de 1930
incluyeron el crecimiento de la población como parte importante de sus
doctrinas.
Japón,
con una economía comparable a la de los países europeos, fue el primer país
desarrollado en la era moderna que inició un programa de control de natalidad.
En 1948 el gobierno japonés instituyó una política que incluía la
anticoncepción y el aborto para limitar el tamaño de las familias.
Las
políticas europeas a favor de la natalidad no tuvieron mucho éxito en la década
de 1930 y sus ligeras variantes de las dos últimas décadas (en Francia, España
y en muchos países europeos del este) no parece que hayan logrado detener la
continua y preocupante disminución de la natalidad. El control gubernamental de
la migración parece que resulta más eficaz. La migración a corto plazo por
demanda de trabajo ha sido una práctica común en Europa occidental y ha dado a
los diferentes países la flexibilidad para reducir la migración durante las
recesiones económicas.
Políticas de población en
América Latina
Desde
su independencia, los países hispanoamericanos se plantearon los problemas de
población derivados del mestizaje y la existencia de amplias zonas de escasa
presencia humana. "Gobernar es poblar", fue una consigna
generalizada, mientras se planteaban programas de atracción de colonos, preferentemente
europeos, que no siempre llegaban con facilidad.
El
vertiginoso crecimiento de los índices de natalidad, las tradiciones y
prejuicios religiosos y familiares, las costumbres de fuerte arraigo,
contrarias a la contracepción, han obligado a todos los gobiernos a desarrollar
campañas de información y educación, a promover el control de la natalidad y
los programas de planificación familiar.
Políticas de población en el
Tercer Mundo
En
1952 la India
fue el primero de los países en vías de desarrollo que adoptó una política
oficial para ralentizar el crecimiento de su población. El objetivo era
facilitar el desarrollo social y económico reduciendo la carga de una población
joven y en constante crecimiento. Estudios para investigar los conocimientos,
actitudes y prácticas sobre anticonceptivos de la población pusieron de relieve
que un alto porcentaje de parejas no deseaban tener más hijos, aunque algunos
ya practicaban una anticoncepción eficaz. Los programas de planificación
familiar fueron considerados como una forma de satisfacer el deseo de un amplio
sector de la población de limitar y controlar la natalidad.
La
reducción del índice de crecimiento en Asia puede atribuirse sobre todo a las
estrictas políticas de control de la población en China. A pesar de su inmensa
población, China ha reducido con éxito los índices de natalidad y mortalidad.
Recientemente, el gobierno está apoyando una política de familias con un solo
hijo con el fin de reducir el índice actual de crecimiento anual del país del
14‰ al 0‰ en el año 2000.
En
1979, más del 90% de la población de los países en vías de desarrollo vivía
bajo gobiernos que, al menos en principio, permitían el acceso a
anticonceptivos por razones de sanidad y garantizaba el derecho a elegir el
número de hijos y controlar los intervalos entre nacimientos. Estudios
recientes muestran que en muchos países se están reduciendo los índices de
natalidad y de crecimiento de la población nacional, en parte gracias a los
programas de planificación familiar propiciados por los gobiernos.
Los demógrafos utilizan
las tasas de nacimiento y defunción para determinar el crecimiento de la
población y evaluar la salud general de las poblaciones que estudian.
Generalmente, estos porcentajes señalan el número de nacimientos y defunciones
por cada 1.000 habitantes en un año dado, como muestra el cuadro (abajo).
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Proyecciones de población
A la hora de analizar
las tendencias de la población mundial, con frecuencia los economistas
distinguen entre naciones desarrolladas y naciones en vías de desarrollo.
Generalmente, las naciones consideradas menos desarrolladas o en vías de
desarrollo tienen un nivel de vida inferior a las naciones desarrolladas. Una
gran parte de la población de estos países vive bajo los límites de la
subsistencia y los recursos médicos son limitados. Como demuestra el gráfico (abajo) el crecimiento de la población en
los países menos desarrollados ostenta una tasa mucho más alta que la de las
naciones desarrolladas.

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