lunes, 27 de mayo de 2013
jueves, 16 de mayo de 2013
sábado, 11 de mayo de 2013
MALTHUSIANISMO
MALTHUSIANISMO
Y NEOMALTHUSIANISMO
Afirmo que la capacidad de crecimiento
de la población es infinitamente mayor que la capacidad de la Tierra para producir
alimentos para el hombre.
La población,
si no encuentra obstáculos, aumenta en progresión geométrica. Los alimentos tan
sólo aumentan en progresión aritmética. Basta con poseer las más elementales
nociones de números para poder apreciar la inmensa diferencia a favor de la
primera de estas dos fuerzas.
Por medio de
esa ley de nuestra naturaleza, que hace que el alimento sea necesario a la vida
del hombre, los efectos de esas dos fuerzas desiguales tienen que mantenerse
iguales. Esta desigualdad natural entre las fuerzas de la población y la
producción de la tierra y esa gran ley de nuestra naturaleza que debe
constantemente mantener sus efectos iguales, constituyen la gran dificultad que
me parece a mí insuperable en el camino hacia la perfectibilidad de la
sociedad. Yo no veo ningún modo por que el hombre pueda escapar del peso de
esta ley que gobierna a toda la naturaleza animada.
ROBERT MALTHUS: Ensayo sobre la población, 1798
LAS
IDEOLOGÍAS Y EL CRECIMIENTO DE LA
POBLACIÓN
La población mundial
crece rápidamente. Los mayores incrementos se produen en los países de bajo nivel de vida, que
constituyen el Tercer Mundo.
Algunos sostienen que este hecho acarrea grandes
perjuicios y riesgos, razón por la cual lo califican de “explosión
demográfica”. El aumento veloz de la población a) retardaría y aun podría
impedir el desarrollo de las naciones pobres, favorecería su inestabilidad
política y social; podría provocar el agotamiento de ciertos recursos naturales
necesarios para la vida humana (como la tierra de cultivo, el agua potable, el
oxígeno sobre las grandes ciudades); podría originar enormes aglomeraciones
humanas cuya convivencia ordenada sería imposible. A quienes sustentan esta
posición se les llama controlistas.
Otros entienden, por el contrario, que el crecimiento
de la humanidad no presenta todavía los males y los peligros señalados. Los
límites de tal crecimiento se ensanchan continuamente por los progresos de la ciencia y la técnica.
Contestan ante quienes se alarman por la explosión demográfica con los
siguientes argumentos, que identifican
globalmente a los natalistas:
a- el aumento rápido de la población ha acompañado todos
los procesos de desarrollo económico, y lejos de dificultar el avance de la
economía, le sirve de estímulo;
b- el hombre se halla muy distante del agotamiento de los
recursos naturales: la Tierra
podría mantener una población diez veces superior a la actual;
c- no son las grandes concentraciones humanas sino
determinadas industrias, las que amenazan destruir parcialmente la naturaleza;
una adecuada distribución de la población en el territorio se encuentra dentro
de las posibilidades inmediatas.
Los que se pronuncian por una enérgica limitación de
los nacimientos argumentan que el ritmo de crecimiento de la humanidad amenaza
con agotar en pocas décadas más las existencias de recursos necesarios para la
vida de nuestra especie. Ente tales recursos mencionan la tierra cultivable
–que limitaría la capacidad de producir alimentos-, el agua potable, la madera, el petróleo y
otros combustibles, etc. Se traza así el cuadro de un mundo hambriento y
sediento. Pero en los hechos ocure que la mayor parte de los recursos vitales
son consumidos por los países muy industrializados y no por los países sujetos
a la llamada “explosión demográfica”. El consumo de tales recursos se concentra
progresivamente en las áreas de derroche
del mundo, lo que entraña una “explosión de consumo” en muchos sentidos más
grave que la primera. Dicho de otro modo, el consumo que ocasiona la rápida reducción de materias primas no es tanto el de
subsistencia y moderada atención de las necesidades comunes, sino el caprichoso
consumo de las sociedades opulentas.
En abril de 1974 ante las Naciones Unidas, el
presidente de Argelia, Huari Boumedienne, aportó un sugestivo ejemplo de ese
consumo caprichoso. Señaló que para satisfacer las necesidades alimenticias de
los millones de africanos muertos de hambre y de sed en el Sahel africano a
consecuencia de la sequía prolongada, hubiera alcanzado con disponer de la
vigésima parte de lo que los países
desarrollados destinaron en granos para alimentar a su ganado.
Del libro “Subdesarrollo y Geografía”, de
Germán Wettstein
martes, 7 de mayo de 2013
viernes, 3 de mayo de 2013
Cuando los ángeles lloran
Homenaje a Chico Mendes por Maná: http://www.youtube.com/watch?v=s2i2wAF5-YE
Las escenas son de la película "Una temporada de incendios" o también está traducida como "Estación ardiente". Les advierto que es dura, pero muy buena, con un actorazo: Raúl Juliá.
Las escenas son de la película "Una temporada de incendios" o también está traducida como "Estación ardiente". Les advierto que es dura, pero muy buena, con un actorazo: Raúl Juliá.
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