miércoles, 24 de abril de 2013
DEMOGRAFÍA
Demografía
Área
interdisciplinaria que está conectada con disciplinas como matemáticas,
estadística, biología, medicina, sociología, economía, historia, geografía y
antropología. La demografía tiene una historia relativamente corta. Nació con
la publicación en 1798 del Ensayo sobre
el principio de la población, del economista británico Thomas Robert Malthus. En su obra, Malthus
advertía de la tendencia constante al crecimiento de la población humana por
encima de la producción de alimentos, e indicó las diferentes formas en que
podría ralentizarse este crecimiento. Diferenciaba entre frenos positivos
(guerra, hambre y enfermedad) y frenos preventivos (abstinencia y
anticoncepción).
El
uso cada vez más generalizado de los registros parroquiales y civiles con datos
relativos a natalidad y mortalidad, y de los censos (a partir del siglo XIX) con referencias al tamaño y composición de la
población ha permitido el desarrollo de la demografía. El avance de las
ciencias del comportamiento, de la estadística y la informática en el siglo XX,
también han estimulado la investigación demográfica y de las subáreas de esta
disciplina: demografía matemática, económica y social. Las Naciones Unidas
tienen un centro de formación demográfica para América Latina, situado en Santiago
de Chile.
Datos y medidas demográficos
Los
gobiernos modernos y las organizaciones internacionales están muy interesados
en la determinación exacta de su población y del resto del mundo. Para poder
describir la población actual y predecir la del futuro con exactitud razonable
se requieren datos fiables.
Métodos de investigación
Las
principales fuentes de datos demográficos son los censos nacionales, el
registro civil y, a partir de la década de 1960, los muestreos a nivel
nacional. Estas fuentes proporcionan el material de base para investigar las
causas y las consecuencias de los cambios de población. La fuente más habitual
es el censo de población, que contabiliza en un cierto momento todas las
personas de un área dada, con sus datos personales y características sociales y
económicas específicas. Un registro civil es la contabilización continua, por
parte de las administraciones locales, de los nacimientos, fallecimientos,
migraciones, matrimonios y divorcios. Su fiabilidad depende de lo veraces que
sean los ciudadanos al proporcionar los datos. En el muestreo se utiliza una
selección estadística representativa de la población total.
Los
datos sobre la población mundial son publicados de forma sistemática por la Oficina de Estadística de
las Naciones Unidas en su Demographic
Yearbook (Libro anual de Demografía),
por la División
Demográfica de las Naciones Unidas en sus estudios y
estimaciones bianuales sobre la población mundial, y por el Banco Internacional
para la Reconstrucción
y el Desarrollo.
Indices de población
La
variación en el tamaño de la población viene determinada por el número de
nacimientos, fallecimientos, inmigrantes y emigrantes habidos a lo largo de un
periodo de tiempo dado. Estos factores de cambio se expresan como porcentajes
de la población total para calcular por comparación el índice de natalidad, de
mortalidad, de migración y de crecimiento de la población; los índices de
natalidad y mortalidad se suelen expresar como tantos por mil (‰) anual. Estos
índices dependen en exceso de la edad media de la población, lo que puede crear
importantes distorsiones. Así, por ejemplo, una población con elevado nivel de
vida que incluya un gran número de personas mayores, puede tener un índice de
mortalidad similar al de una población pobre compuesta en su mayor parte por
miembros jóvenes
La
esperanza de vida al nacimiento es la vida media de una población en la que los
riesgos de mortalidad en ese momento a cada edad se mantuviesen de forma
indefinida. Las poblaciones preindustriales se caracterizaban por grandes
fluctuaciones en la mortalidad. Sin embargo, a largo plazo, los índices medios
de mortalidad podrían haber sido del 30-40‰ y las esperanzas de vida media de
25-35 años. En las condiciones actuales de sanidad, resulta normal un índice de
mortalidad inferior al 10‰ y una esperanza de vida superior a 70 años.
Un
índice importante de mortalidad es el de mortalidad infantil, la probabilidad
de fallecimiento durante el primer año de vida; suele calcularse como el número
de fallecimientos por cada 1.000 nacimientos. Muchos países poco desarrollados
presentan índices de mortalidad infantil superiores al 100‰, es decir, más del
10% de los niños mueren durante su primer año. Los países con eficaces sistemas
de sanidad y de educación tienen índices de mortalidad infantil del 15‰ o
incluso inferiores.
Crecimiento y distribución de la población mundial
Según
las estimaciones de las Naciones Unidas, la población mundial alcanzó los 5.300
millones en 1990 y aumenta cada año en más de 90 millones de personas. El
índice de crecimiento (1,7% anual) se encuentra por debajo del máximo de 2%
anual alcanzado en 1970. Sin embargo, no se espera que el incremento anual
absoluto comience a decrecer hasta después del año 2000.
Crecimiento pasado y presente
Las
estimaciones de la población mundial antes de 1900 se basaban en datos
parciales, pero los investigadores coinciden en que, en general, el crecimiento
medio de la población se acercó al 0,02‰ anual. El crecimiento no era constante
y variaba en función del clima, producción de alimentos, enfermedades y
guerras.
A
partir del siglo XVII, los grandes avances del conocimiento científico, la
agricultura, la industria, la medicina y la organización social hicieron
posible que la población creciera de forma considerable. Las maquinarias fueron
sustituyendo poco a poco la mano de obra humana y animal, aumentando lentamente
el conocimiento y los medios para controlar las enfermedades. La población
mundial se quintuplicó en 300 años (pasando de 500 millones en 1650 a 2.500 millones en
1950) y el crecimiento fue más espectacular en las regiones donde se inventaron
y aplicaron nuevas tecnologías.
Hacia
1950 se inicia una nueva fase en el crecimiento de población. Se logra
controlar el hambre y las enfermedades incluso en zonas que no habían alcanzado
todavía un alto nivel de escolarización o que no estaban tecnológicamente
desarrolladas. Las causas de este cambio fueron el bajo coste de importación de
vacunas, antibióticos, insecticidas y variedades de semillas de alto
rendimiento. Al mejorar la red de abastecimiento de agua, las instalaciones de
alcantarillado y las redes de transporte, aumentaron las cosechas y disminuyó
mucho el número de fallecimientos por enfermedades infecciosas y parasitarias.
En la mayor parte de los países desarrollados, la esperanza de vida al
nacimiento pasó de 35-40 años en 1950
a 61 años en 1990. La rápida disminución de
fallecimientos en una población con altos índices de fertilidad hizo que muchos
países en vías de desarrollo alcanzaran un índice de crecimiento anual superior
al 3,1%, índice que duplicaría la población en veintitrés años.
Distribución regional
En
1990 había una población de 1.200 millones de personas en los países
desarrollados y de 4.100 millones en los países menos desarrollados del mundo.
Más de la mitad de la población mundial habita en el este y en el sur de Asia,
destacando China con más de 1.200 millones de habitantes e India con 880
millones. Europa y los países de la antigua URSS representaban el 15%, América
el 14% y África el 12% de la población mundial.
Los
diferentes índices de crecimiento regional alteran sin cesar estos porcentajes.
La población de África se duplicará para el 2025, mientras que la población del
Sureste asiático permanece casi constante y la de Latinoamérica crece a un ritmo
fuerte aunque desigual; y las demás regiones, incluida Asia oriental,
disminuyen de forma considerable. Para el 2025 se estima que el porcentaje
relativo a los países desarrollados actuales (23% en 1990) descenderá al 17%.
El 90% de los nacimientos actuales tiene lugar en los países menos
desarrollados.
Concentración urbana
A
medida que un país pasa de una economía agrícola a una economía industrial, se
produce una migración en gran escala de los residente rurales hacia las
ciudades. En este proceso, el índice de crecimiento de las áreas urbanas
duplica el índice de crecimiento global de la población. En 1950, el 29% de la
población mundial vivía en áreas urbanas, en 1990 esta cifra era del 43% y para
el año 2000 se estima que aumentará a más del 50 por ciento.
Esa
migración a las ciudades conlleva una importante disminución del número de
personas que vive en el campo, y en consecuencia índices de crecimiento
negativos en las áreas rurales. En los países menos desarrollados, el rápido
crecimiento de la población mundial ha diferido este fenómeno aplazándolo hasta
las primeras décadas del siglo XXI. La previsión para América Latina es que en
el año 2020 más de 300 millones de niños vivan en las ciudades.
Estimaciones de población
La
mayor parte de los padres potenciales de las próximas dos décadas ya han
nacido. Esto permite realizar estimaciones de población para este periodo con
fiabilidad razonable, salvo imprevistos. Por otro lado, a lo largo de dos
décadas, el grado de incertidumbre, tanto de los índices demográficos como de
otras características de la sociedad, crece a un ritmo vertiginoso, haciendo
que cualquier estimación resulte sólo especulativa.
Las
estimaciones de las Naciones Unidas publicadas en 1990 indican que la población
mundial pasará de 5.300 millones de personas en 1990 a 6.200 millones en el
año 2000 y a 8.500 millones en el 2025. Las estimaciones máxima y mínima para
el año 2025 son de 9.100 millones y 7.900 millones respectivamente. El índice
medio de natalidad mundial, que en 1990 era del 26‰, se reducirá al 22‰ para
finales del siglo, y al 17‰ en el año 2025 (con la correspondiente reducción
del índice total de fertilidad de 3,3 en 1990 a 2,3 en el 2025). El mayor porcentaje de
población con edades de alta mortalidad hará que el índice de mortalidad media
mundial se reduzca sólo un poco, pasando del 9‰ en 1990 al 8‰ en el 2025. La
esperanza de vida media mundial, sin embargo, pasará de 65 años en 1990 a 73 años en el 2025.
Seguirán
existiendo amplias variaciones en el crecimiento de la población. En el mundo
desarrollado, el crecimiento de la población seguirá siendo muy lento y en
algunos países incluso disminuirá. Se estima que la población de Europa
occidental decrecerá a partir del año 2000. En 1996 en las ciudades de Madrid y
Londres había más habitantes de 65 años que menores de 15. En España el índice
de fecundidad es de 1,4 hijos por mujer, siendo uno de los países, junto con
Italia, con menor natalidad del mundo. En el caso estadounidense, las
previsiones hablan de un crecimiento hasta el año 2050, debido a la
inmigración. A partir de este momento el índice de crecimiento será
prácticamente nulo. En cambio, para el año 2000, América Latina tendrá la mayor
tasa media anual de crecimiento del mundo.
Las
Naciones Unidas estiman que los países menos desarrollados tendrán unos índices
de crecimiento de población en continuo descenso. Para el conjunto de países
menos desarrollados, el índice de crecimiento, que en el 1990 era del 2% anual,
en el 2025 se reducirá a la mitad. África seguirá siendo la zona con el índice
de crecimiento más alto (en 1990 este índice era del 3,1% y para el 2025 se
estima que se reducirá al 2,2%). La población africana se triplicará pasando de
682 millones de personas en 1990
a 1.580 millones de personas en el 2025 y se estima que
seguirá creciendo hasta duplicar su volumen de población en otros 35 años.
Políticas de población
Las
políticas gubernamentales de población pretenden alcanzar objetivos de
desarrollo y bienestar aplicando medidas que, directa o indirectamente, inciden
sobre procesos demográficos como la fertilidad y la migración. Como ejemplos
cabe citar el establecimiento de la edad mínima reglamentaria para contraer
matrimonio, los programas de divulgación de uso de anticonceptivos y los controles
de migración. Cuando estas políticas se adoptan por razones distintas a las
demográficas reciben el nombre de políticas implícitas.
Políticas de población en los
países desarrollados
Los
países europeos no tuvieron políticas de población hasta el siglo XX. Se
concedían ayudas a las familias numerosas en países tan dispares como Gran
Bretaña, Suecia, España y la Unión Soviética. Los fascistas italianos en la
década de 1920 y los nacionalsocialistas alemanes en la década de 1930
incluyeron el crecimiento de la población como parte importante de sus
doctrinas.
Japón,
con una economía comparable a la de los países europeos, fue el primer país
desarrollado en la era moderna que inició un programa de control de natalidad.
En 1948 el gobierno japonés instituyó una política que incluía la
anticoncepción y el aborto para limitar el tamaño de las familias.
Las
políticas europeas a favor de la natalidad no tuvieron mucho éxito en la década
de 1930 y sus ligeras variantes de las dos últimas décadas (en Francia, España
y en muchos países europeos del este) no parece que hayan logrado detener la
continua y preocupante disminución de la natalidad. El control gubernamental de
la migración parece que resulta más eficaz. La migración a corto plazo por
demanda de trabajo ha sido una práctica común en Europa occidental y ha dado a
los diferentes países la flexibilidad para reducir la migración durante las
recesiones económicas.
Políticas de población en
América Latina
Desde
su independencia, los países hispanoamericanos se plantearon los problemas de
población derivados del mestizaje y la existencia de amplias zonas de escasa
presencia humana. "Gobernar es poblar", fue una consigna
generalizada, mientras se planteaban programas de atracción de colonos, preferentemente
europeos, que no siempre llegaban con facilidad.
El
vertiginoso crecimiento de los índices de natalidad, las tradiciones y
prejuicios religiosos y familiares, las costumbres de fuerte arraigo,
contrarias a la contracepción, han obligado a todos los gobiernos a desarrollar
campañas de información y educación, a promover el control de la natalidad y
los programas de planificación familiar.
Políticas de población en el
Tercer Mundo
En
1952 la India
fue el primero de los países en vías de desarrollo que adoptó una política
oficial para ralentizar el crecimiento de su población. El objetivo era
facilitar el desarrollo social y económico reduciendo la carga de una población
joven y en constante crecimiento. Estudios para investigar los conocimientos,
actitudes y prácticas sobre anticonceptivos de la población pusieron de relieve
que un alto porcentaje de parejas no deseaban tener más hijos, aunque algunos
ya practicaban una anticoncepción eficaz. Los programas de planificación
familiar fueron considerados como una forma de satisfacer el deseo de un amplio
sector de la población de limitar y controlar la natalidad.
La
reducción del índice de crecimiento en Asia puede atribuirse sobre todo a las
estrictas políticas de control de la población en China. A pesar de su inmensa
población, China ha reducido con éxito los índices de natalidad y mortalidad.
Recientemente, el gobierno está apoyando una política de familias con un solo
hijo con el fin de reducir el índice actual de crecimiento anual del país del
14‰ al 0‰ en el año 2000.
En
1979, más del 90% de la población de los países en vías de desarrollo vivía
bajo gobiernos que, al menos en principio, permitían el acceso a
anticonceptivos por razones de sanidad y garantizaba el derecho a elegir el
número de hijos y controlar los intervalos entre nacimientos. Estudios
recientes muestran que en muchos países se están reduciendo los índices de
natalidad y de crecimiento de la población nacional, en parte gracias a los
programas de planificación familiar propiciados por los gobiernos.
Los demógrafos utilizan
las tasas de nacimiento y defunción para determinar el crecimiento de la
población y evaluar la salud general de las poblaciones que estudian.
Generalmente, estos porcentajes señalan el número de nacimientos y defunciones
por cada 1.000 habitantes en un año dado, como muestra el cuadro (abajo).
![]() |
Proyecciones de población
A la hora de analizar
las tendencias de la población mundial, con frecuencia los economistas
distinguen entre naciones desarrolladas y naciones en vías de desarrollo.
Generalmente, las naciones consideradas menos desarrolladas o en vías de
desarrollo tienen un nivel de vida inferior a las naciones desarrolladas. Una
gran parte de la población de estos países vive bajo los límites de la
subsistencia y los recursos médicos son limitados. Como demuestra el gráfico (abajo) el crecimiento de la población en
los países menos desarrollados ostenta una tasa mucho más alta que la de las
naciones desarrolladas.
martes, 23 de abril de 2013
Noticias del mundo
Sobre la industria farmacéutica. Novartis y ley india de patentes. http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/04/01/noticias/1364813695.html
sábado, 6 de abril de 2013
Cartografía e ideología
Hola! Miren esto: si pueden agrandar el mapa se van a dar cuenta de que los nombres se pueden leer. En efecto, es un planisferio con el Sur para arriba.

Dice Joaquín Torres García:
"...porque en realidad, nuestro norte es el Sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Por eso ahora ponemos el mapa al revés, y entonces ya tenemos justa idea de nuestra posición, y no como quieren en el resto del mundo. La punta de América, desde ahora, prolongándose, señala insistentemente el Sur, nuestro norte.”

Joaquín Torres García. Universalismo Constructivo, Bs. As. : Poseidón, 1941.
Interesante, no? Una imagen que seguro muchos de ustedes conocen, y que no es sólo un juego del autor... sino una mirada muy nuestra de otro mundo posible.

Dice Joaquín Torres García:
"...porque en realidad, nuestro norte es el Sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Por eso ahora ponemos el mapa al revés, y entonces ya tenemos justa idea de nuestra posición, y no como quieren en el resto del mundo. La punta de América, desde ahora, prolongándose, señala insistentemente el Sur, nuestro norte.”

Joaquín Torres García. Universalismo Constructivo, Bs. As. : Poseidón, 1941.
Interesante, no? Una imagen que seguro muchos de ustedes conocen, y que no es sólo un juego del autor... sino una mirada muy nuestra de otro mundo posible.
miércoles, 3 de abril de 2013
video
Les dejo este link para que vean este video del que les hablé en clase, es una canción de Serrat sobre poema de Benedetti, El Sur también existe. El video ilustra muy bien los versos. Escuchen ese piano también!! http://www.youtube.com/watch?v=1ZF6fHU-zEY
GLOBALIZACIÓN, varios
Perdón por la demora:
LA
GLOBALIZACIÓN Y
SU MAGNETISMO
GLOBALIZACIÓN
Globalización (o mundialización) es un
neologismo que tiene muchos matices. En
principio, el término globalización entiende el mundo como uno solo en el que los
valores sociales y de desarollo son universales y
afectan a todos los países. Eso significa, en la práctica, que es posible
encontrar manifestaciones de la cultura dominante (EE UU, Europa y Japón) en
todos los rincones del mundo, superponiéndose, cuando no eliminando, a la
cultura local. En boca de las grandes
empresas la
globalización se usa para referirse a un mundo en el que el mercado de las grandes empresas
multinacionales es el planeta entero, sin las restricciones al comercio internacional
que ponen los países. De esta manera los grandes procesos económicos escapan al
control de los Estados. Así, la globalización, en la actualidad, es la
globalización de la economía,
y ubicación de las empresas de los países desarrollados en todo el mundo.
La globalización es un proceso en marcha
favorecido por la apertura de mercados internacionales; el desarrollo de los
medios de comunicación y transporte, con especial protagonismo de la libertad
de las comunicaciones que proporciona Internet; la concentración de amplios
sectores de la economía en unas pocas empresas; la privatización de empresas
públicas antes consideradas estratégicas, y el bajo control financiero en la
economía internacional.
En sí la globalización tendría que generar
efectos positivos, ya que un mercado más grande permite aprovechar mejor los
recursos, permite un acceso universal y libre a la cultura y la ciencia, y eso
genera un mayor desarrollo tecnológico, la economía se vuelve menos dependiente
de las vicisitudes de cada país, aumentaría la cooperación internacional y se
extenderían la protección de los Derechos Humanos para garantizar la
estabilidad de los países, puesto que eso es asegurar la estabilidad de las
inversiones.
Sin embargo, y como consecuencia del proceso de
concentración en grandes empresas, la globalización implica grandes riesgos. Un
mercado de ámbito mundial no puede estar controlado por los Estados, y sí por
las empresas que dominan el sector y pueden eliminar a la competencia gracias a
sus economías de escala, reduciendo la indispensable competencia, que es la
base del funcionamiento del sistema capitalista. Esto termina por generar
desigualdades y desequilibrios, tanto económicos, como sociales y
territoriales. Un mercado sin trabas, y unos bajos precios del transporte,
permite la implantación de las fábricas en aquellos países en los que los derechos
laborales y el precio de la fuerza de trabajo están en precario. Esta falta de
control se puede extender a la protección del medio ambiente, ya que, gracias a
una mano de obra abundante y barata, las empresas prefieren usar una tecnología
más contaminante, que no exige, a corto plazo, inversiones en investigación
para obtener un proceso productivo más eficaz.
Una consecuencia no deseable de la globalización
es la disminución de la diversidad cultural e ideológica, ya que las empresas
deben vender sus productos tanto en el mundo rico como en el pobre y a través
de la publicidad extienden los valores el consumismo por todo el mundo, y
consumo de unos pocos productos: aquellos que produce la industria
internacional. La defensa de este modelo requiere de un pensamiento único,
extendido por todo el mundo.
Por último es posible que se imponga una economía
basada en los mercados ficticios (bolsa de valores) en lugar de sobre el
desarrollo de los sectores económicos.
Para evitar estos riesgos y asegurar los beneficios
de la globalización han surgido los movimientos antiglobalización. Desde estos
grupos se pretende asegurar la diversidad cultural en el mundo y se oponen a la
libertad de comercio y a las grandes fusiones empresariales porque de esa
libertad comercial sólo se pueden aprovechar los que están en mejores
condiciones, es decir los ricos, aumentando, de esta manera, la desigualdad.
Ante esto proponen la industrialización del Tercer Mundo con capitales locales,
incluso por medio de microcréditos, la protección de las economías más débiles
instaurando tasas aduaneras para los productos de los países ricos, la creación
de un impuesto mundial sobre los transportes (tasa Tobin) y la creación de un
mercado justo con los empresarios de los países pobres (comercio justo). Sin
embargo, esta corriente social está fuera de los parlamentos nacionales, por lo
que su labor es más de concienciación social que de práctica política. Frente a
ellos están las grandes organizaciones políticas que refuerzan el proceso de
globalización, la OMC
(Organización Mundial del Comercio) y el G8, los ocho países más grandes del
mundo.
UN
CONTEXTO GLOBAL EN PROCESO DE CAMBIO
La construcción del sistema global mundial
Los fundamentos de la Geografía Humana
contemporánea se basan en la capacidad para comprender los lugares y las regiones, tratados como
componentes de un sistema global en constante transformación.
El resultadode este proceso, en el que
intervienen factores de competencia económica privada (individuos, compañías y
organizaciones empresariales) y de competencia política pública (los Estados)
esuna relación jerarquizada entre lugares y regiones del planeta que,
sintéticamente se resume en zonas “centrales” y zonas “periféricas”.
Centro y periferia; desarrollo y
subdesarrollo.
Los países centrales del sistema mundial son los
que controlan el comercio y la tecnología, mantienen altos y eficientes niveles
de productividad en un marco de economías diversificadas y, en consecuencia,
disfrutan de ingresos per capita elevados. Dado que durante años estos y otros
indicadores han sido identificados con el progreso y el desarrollo, a estos
países se les atribuye el apelativo de “desarrollados”, y dado que muchos de
los países que actualmente responden a estos parámetros están situados en el hemisferio
septentrional, a menudo se les llama también países del Norte.
El éxito de estos países centrales se ha
fundamentado en el dominio y explotación sobre otras regiones. Este expolio
implica la incorporación de todas las tierras en el sistema mundial. Si al
inicio esta participación se consiguió a través de la ocupación militar, el
control social y la imposición cultural (colonialismo e imperialismo),
posteriormente se mantiene a través de fórmulas de dependencia financiera,
comercial y cultural.
Los países periféricos son los que mantienen
economías muy especializadas, poco complejas, con bajos niveles de
productividad, mediante pocas u obsoletas tecnologías, sus relaciones
comerciales con el exterior son dependientes y desventajosas.
Entre los países centrales y periféricos existe
un amplio abanico de posibilidades (por ej, los países semiperiféricos, o zonas
capaces de explotara otros países, pero que a su vez son dominados por países
propiamente centrales.)
HACIA LA GLOBALIZACIÓN
A pesar de que en la década de los ’60 del siglo XX muchos de los territorios
colonizados alcanzan la independencia política y con ella adquieren la
necesidad de independencia económica a través de la industrialización y la
modernización, es también en este
momento histórico cuando el sistema mundial capitalista avanza más
decididamente hacia formas más complejas de integración e interdependencia.
Muchos de los lazos del colonialismo y el imperialismo permanecieron intactos,
si bien cambiaron algunas de las formas y métodos de relación.
El Neocolonialismo se estructura como resultado
de las estrategias para mantener e incluso ampliar la influencia de los países
centrales en relación con las nuevas administraciones estatales, ahora a través
de acuerdos comerciales, contratos financieros, convenios estratégicos y, en
cualquier caso, perdurando la influencia cultural, lingüística, educativa, política e institucional de las potencias
centrales, ya fuera directamente o mediante las actividades de empresas
vinculadas a ellas.
En este contexto destaca el Neoimperialismo de
las grandes empresas trasnacionales, ya fuese instalando sucursales para
producir las mismas mercancías que en los países de origen, constituyendo
nuevas empresas a través de la captación de capital y de mercado local, o bien
nuevas empresas que aprovechan las mejores condiciones (salarios, materias
primas), y cuya producción es destinada exclusivamente a la exportación.
En muy pocos años algunas de estas compañías
trasnacionales alcanzan niveles de riqueza superiores a los de muchos Estados,
y su poder y capacidad de control sobre las economías y las políticas locales
llega a condicionar la evolución política y social (no ya sólo económica) de
muchos países periféricos.
Estas compañías ha contribuido decisivamente
(aunque no exclusivamente) a que las dos últimas décadas del siglo XX sean
conocidas como las de la globalización, ante la plena integración de las
economías de los Estados en el marco del sistema mundial y ante la mayor
interdependencia de la casi totalidad de lugares y regiones de cada punto del
sistema mundial.
Por la lógica expansiva del capitalismo han
existido formas de globalización desde el siglo XVI, y especialmente desde el
XIX, pero lo que hace identificar estos últimos años con lo global es el hecho
de que en este periodo prevalecen las acciones y relaciones económicas,
políticas y culturales que son en esencia internacionales y llegan a superar
(en número, dimensión e importancia)a las estrictamente nacionales (propias o
exclusivas de un país).
Una fuerza arrolladora
Al estilo de lo que ha
sucedido con la palabra identidad, el término globalización —que alude a
un hito culminante dentro
del largo camino de la mundialización— ha venido a ocupar un papel preponderante
tanto en el ámbito académico como en la existencia cotidiana, en la propia
realidad o en
su misma dilucidación. Así no sólo se habla de teorías
o ideologías de la globalización sino también
de tiempos y de una conciencia de globalización.
Paralelamente, se recurre a un sinnúmero de expresiones
como globalismo, globalidad y régimen globalitario; civilización, mundo,
sociedad, Estado, gobierno, aldea, tribu, administración, mercado, moneda,
empresa, fábrica y hasta casino global(es); modernización globalizadora;
cultura global de masas; nuevo orden capitalista global; globolocalización,
globalización regional o global,globocolonización; etcétera. Por añadidura, se
ha llegado a proponer una “ciencia emergente” que se ocuparía de toda esa
miríada de cuestiones: la globología.
Asociada habitualmente con el neoliberalismo, diversos enfoques le han atribuído a la
globalización una variedad de propiedades y consecuencias más o menos
paradójicas, entre ellas:
• sustitución de la política por la economía, implantación
ecuménica del mercado, librecambismo, privatizaciones y transnacionalización del
capital;
• crecimiento material sin beneficio colectivo equivalente;
• recolonización del planeta vía empréstitos
extranjeros y manipulación de la opinión pública;
• exaltación del individuo como sujeto actuante, con
su poderío real mermado por el auge de los monopolios;
• extinción de los Estados nacionales soberanos, de
los espacios aislados y las identidades regionales;
• multiplicación de las barreras fronterizas, xenofobia,
fundamentalismo, estallidos separatistas
y segmentación comunitaria;
• eclipse de los derechos y conquistas laborales, aumento
de la explotación y el desempleo;
• división de la humanidad en solventes e insolventes,
en info-ricos e info-pobres dentro de la
órbita comunicacional, donde todos acceden a todo
potencialmente;
• Tercera Revolución Industrial y Científica merceda
la informática y la telecomunicación que
permiten a los mercados más distantes operar al
unísono;
• persistentes derrumbes en las bolsas mundiales y
peligro de colapso integral;
• predominio de la razón tecnocrática, competitiva y
utilitaria;
• neoccidentalismo y neoeurocentrismo, aplastamiento de
las culturas locales, macdonalización de la existencia.
Dentro del amplio espectro liberal, hasta un Fukuyama
admite que la globalización representa lisa y llanamente un eufemismo de
la norteamericanización, mientras Guy Sorman reconoce
que “nuestras economías son dirigidas por la Bolsa de Nueva York”. Mario Bunge tampoco ahorra
sus ataques:
La libertad de comercio favorece principalmente
a los exportadores más poderosos casi todas las
barreras internacionales para el tránsito de personas siguen en pie. Más aún,
muchos estados las están reforzando
La basura cultural que exportan los Estados Unidos
está desplazando a la buena
producción nacional [...]la globalización de que tanto se habla es parcial
y unilateral.
Del libro: Entre la identidad y
la globalización, de Hugo Biagini
GLOBALIZACIÓN, CULTURA Y EXCLUSIÓN
SOCIAL
Autora: Dra. María Esther Esté de
Villaroel
UNIVERSIDAD DE CARABOBO VALENCIA -
VENEZUELA
RESUMEN
El mundo globalizado de hoy es producto de la fuerza del
capitalismo que de alguna manera ha conducido a la centralización y la integración,
haciendo más real la dialéctica de la negación con el nacimiento en mayor
profundidad de la desintegración de aquellos pueblos que no han podido alcanzar
el desarrollo económico, político, social y cultural que poseen los países
globalizadores. Es característico de esté proceso los grandes cambios
tecnológicos, el desarrollo de la informática y la expansión del mundo de las
comunicaciones, elementos que de alguna manera marcan el dominio sociocultural
como la forma visible de dominación pero que en esencia no es sino el mercado
neoliberal y financiero el que ejerce el poder centralizador y globalizador.
Son muchos los aspectos y elementos a tomar en cuenta dentro de este proceso,
uno de ellos es sin ninguna duda el problema de la cultura, en este punto
cabria preguntarse
como se presenta el mundo sociocultural en una sociedad
desarraigada con la existencia de excluidos / incluidos; hoy día la hegemonía
del capital es la del conocimiento y de la cultura, esta última se ha
convertido en un centro de poder ya que por medio de ella y sus redes de
comunicación teleinformática son capaces de manipular y manejar al sujeto por
medio de vías ideológicas e intelectuales, entonces la cultura se convierte en
un problema de inequidad y de diferenciación entre el que realmente posee la
cultura y la gran masa que solo imita por medio de las redes comunicaciones los
modos y maneras de los países centro globalizadores, y más grave aun es la
existencia de grandes sectores que no llegan a tener un perfil cultural sino que
crean su propia subcultura que los une al mundo de las necesidades primarias.
El objeto fundamental aquí a tratar es el de abundar sobre el
perfil cultural del excluido social partiendo de dos elementos fundamentales
como son el modo de vida y la educación. Este excluido se vera como proceso
acentuado a medida que se expande la globalización y como sujetos inmersos en
la sociedad red se hace necesario determinar en que condiciones culturales se
podría encontrar ya que siempre se ha hablado del excluido social en función
del trabajo, la subsistencia económica y las carencias.
GLOBALIZACIÓN, CULTURA Y EXCLUSIÓN
SOCIAL
Los inicios del siglo XXI se han planteado como los de la
consolidación de la globalización, pero sin que ello se termine de realizar se
alzan voces opositoras en manifestaciones publicas de cierta significación y
cobertura de los medios de comunicación. Lo cierto es que la globalización
intimida ante la sospecha real de un proceso concentrado en manos de
transnacionales y multinacionales que nuclean el capital financiero
inclinándose hacia su beneficio y de escasa proyección al resto de la
humanidad.
Este proceso que persigue la interrelación aceptada entre los
diferentes países, territorios y continentes donde convergen economías, sociedades
y culturas de la mano de la informática y las comunicaciones no es otra cosa
que la necesidad de expansión del capital, por ello el mundo globalizado de hoy
es producto de la fuerza del capitalismo, el cual, ha conducido a la
centralización y la integración, haciendo más real la dialéctica de la negación
con el nacimiento en mayor profundidad de la desintegración de aquellos pueblos
que no han podido alcanzar el desarrollo económico, político, social y cultural
que poseen los países globalizadores. Lo característico de este proceso son los
grandes cambios tecnológicos, el desarrollo de la informática y la expansión
del mundo de las comunicaciones, elementos que de alguna manera marcan el
dominio sociocultural como la forma visible de dominación pero que en esencia
no es sino el mercado neoliberal y financiero el que ejerce el poder
centralizador y globalizador.
La crisis capitalista llevó a ajustes que condujeron a una nueva
forma de capitalismo, la cual se caracterizó por la tendencia a globalizar las
actividades fundamentales de la economía, generalizándose una intercomunicación
no solo de estas, sino también entre las sociedades y las culturas, y otorgar
una mayor flexibilidad a las organizaciones, sobre todo a un cambio
significativo en la relación empresa- trabajador que repercute profundamente en
la visión hasta ahora conocida del trabajo.
Esta economía de globalización, resultado de la evolución del
capitalismo y sobre todo del desarrollo
tecnológico del mundo en donde el avance de la información se ha
transformado en la base fundamental material de la sociedad. Los avances en la
tecnología de la información, la crisis del modelo económico con su cambio
consecuente y la proyección de las minorías en el ámbito social y cultural, en
conjunto, han modificado las características de funcionamiento de la sociedad,
las cuales, radican también en la interdependencia. El acelerado desarrollo de
la tecnología de la informática ha fundamentado la operatividad de la
globalización, ha sido la herramienta con la cual se han puesto en práctica los
cambios y modificaciones requeridos por la reestructuración económica y por la
sociedad (Castells, 1998); así la capacidad tecnológica de las sociedades y sus
individuos define aspectos tan importantes como el poder, la economía y la
cultura; de manera tal que se ha desarrollado un sistema de redes por medio de
las cuales se interconecta y se expande la actividad de las sociedades.
Estas interconexión por medio de redes es la que ha permitido la
globalización de las actividades económicas principales y ha flexibilizado a
las organizaciones, por ello la expansión de este nuevo
capitalismo donde nuevos países se incorporaron con cuotas de
producción significativas exigiendo con ello espacios prioritarios en la
comercialización y sobre todo cambiando las relaciones hasta ahora existentes
entre la empresa y el trabajador; esto ultimo se tradujo en una significativa
perdida de las reivindicaciones laborales y la perdida de espacio de los
sindicatos, el trabajo se individualiza. El sistema de redes proporcionó un
espacio estelar a sectores del mundo incorporados a esta economía con procesos
de industrialización novedosos que invaden expansivamente al mercado, con ello
se han propiciado relaciones multiculturales, pero así mismo han excluido de su
entorno informacional a los espacios y regiones sin elementos de interés para
la red global.
El sistema capitalista con la globalización se ha expandido a
todo el mundo, países, sociedades y
culturas estableciéndose así una modalidad con fines y valores
más rígidos y duros pero flexible en
cuanto a medios y recursos, la innovación conduce la producción
y una competitividad dirigida hacia la globalización, la cual origina riquezas
a pocos sectores; donde el conocimiento y la información están presentes, más
que nunca, en la cultura a través de intercambios en la red. (Castells 1998).
La globalización induce a cambios en la sociedad y desde luego
en la cultura, ello es fácil de captar
cuando hacemos un breve análisis y observamos en primera instancia
dentro de la economía un cambio en las relaciones de producción basadas en un
capitalismo global incorporado en la red informacional con otros dos elementos
significativos como son la productividad en función de la innovación y la
creatividad con flexibilidad en la organización y los medios. Aspecto
importante de destacar es la redefinición del trabajo.
Resultado de este proceso son la transformaciones que ha sufrido
el trabajo, las cuales varían desde la disminución de la clase obrera de la
industria conocida tradicionalmente, hasta la aparición de nuevas formas de
trabajo con la consecuente desregulación, complejización y fragmentación
actual, donde los cambios del proceso de globalización redefinen el concepto de
trabajo desde su naturaleza, funcionamiento e importancia. En esta nueva
realidad de la sociedad la concepción del trabajo se redefine sobre nuevos
elementos.
La innovación y los avances tecnológicos, el avance del
conocimiento y el mundo de la información
definen las características del trabajo; hay una nueva
estructura productiva la microelectrónica y la
robótica definen cambios en las características del trabajo con
nuevos patrones de funcionamiento ante la economía global la cual requiere de
una mano de obra adaptable a la flexibilidad organizativa y de gestión
administrativa. El trabajo ya no se percibe transformador, generador de dinero
pues la
automatización del proceso conduce a la disminución de la mano
de obra, esto conduce a la perdida de empleos y a acrecentar la pobreza. El
dominio de la información, el conocimiento y el empleo de la tecnología aportan
un nuevo concepto en lo que se refiere a la concepción del trabajo, así pues
ese nuevo cargo que comparte el tiempo de trabajo con máquinas sean robot o
computadoras, laborando a distancia y el uso de las telecomunicaciones recibe
el nombre de teletrabajo.
Estos cambios han generado un aumento progresivo de la pobreza,
el gran contingente de desempleados producto del cambio globalizante y de los
requerimientos de conocimiento y especialización del trabajo conducen hacia
nuevas formas de pobreza, hacia la exclusión social.
La globalización por supuesto y como se mencionado
anteriormente, no solo atañe a producción y a la sociedad, también afecta y
modifica al conjunto de relaciones culturales pues necesita de ella para dar a
conocer y afirmar sus valores y su ética; o bien sea para generar su rechazo.
Es indudable que la globalización capitalista contiene no solo los aspectos
referidos a la productividad, el conocimiento y la información sino que
contiene otras dimensiones referidas a valores políticos, sociales, morales,
estéticos y culturales.
No es casualidad que la informática sea la base expansiva de la
globalización, las redes de información son la base del intercambio y facilitan
los contactos entre las sociedades, transfiriendo rápidamente los
requerimientos necesarios sean capitales, creación de nuevos mercados o
simplemente información; ya sean virtuales o no. Pero lo más importante es que
ese conjunto de redes de información y comunicación van dirigidas a crear un
conjunto de valores, gustos, conceptos, creencias, normas y formas culturales
que conducen a la homogeneización de los individuos y por tanto de la sociedad.
Así vemos como las redes de la información han reconfigurado conceptos como el
de tiempo y espacio; lo medios de comunicación han sustituido a la experiencia
entre desplazamientos e intercambios en a red.
En general respondemos con pasividad ante la tecnología y por
ello los medios y la informática penetran con facilidad al individuo y a la
sociedad modificando imperceptiblemente los valores, la cultura, la
ideología.
Con los avances tecnológicos en el mundo globalizado se ha
instaurado la industrialización de la cultura y es que ello se hace de vital
importancia para la expansión de del mercado, de los capitales y de los valores
culturales propios. Las industrias de la cultura solo aspiran llevar el mensaje
a la sociedad de consumo, transmiten bienes de consumo estandarizados y
requieren de los complejos equipos de producción ya conocidos.
Sin embargo el ofrecimiento de alcanzar bienestar por medio de
la tecnología no se ha hecho realidad, los medio ofrecen un sin número de
bondades brindadas por la tecnología que solo están al alcance de los que
pueden adquirirlas y la globalización disminuye cada vez más las posibilidades
de ello a los amplios sectores de la población que el mismo modelo económico ha
dejado de lado.
La globalización ha marginado territorios y personas que al no
tener el interés y valor necesario son excluidos esto conlleva a una
fragmentación del mundo. Los territorios que se encuentran en condiciones no
aptas para su incorporación a la globalización, como amplios sectores de Africa
y Latinoamérica, se enfrentaran a las condiciones socioeconómicas críticas de
sus pobladores; las condiciones de pobreza extrema aumentaran por lo tanto los
excluidos también.
Y es que realmente la globalización por su orientación solo ha
contribuido a acentuar más los extremos entre riqueza y pobreza, esto inclusive
hasta en los países que lideran el proceso. Ahora bien, ¿Cómo subsanar la falta
de conocimiento para incorporarnos a la red informacional?
Tarea nada fácil de resolver y que implica el desarrollo de
varios aspecto en los cuales se incluyen las políticas económicas y educativas
del Estado que convierta a los excluidos en incluidos e incluya al país
también, pues las condiciones de exclusión no solo son creadas por el
capitalismo globalizado sino también por la sociedad y el Estado. La educación
esta desfasada no proporciona el conocimiento requerido para cumplir con el fin
de proporcionar conocimiento y herramienta para incorporarse al
mercado laboral, más aun hoy cuando los requerimientos se hacen
más tecnificados y el conocimiento más especializado.
Esto a su vez implica una condición cultural producto de una
subcultura que permita al individuo ubicarse así mismo y comprender sus
posibilidades dentro de la sociedad y el papel de esta última dentro del mundo
globalizado, labor nada fácil de realizar teniendo en contra a la industria
cultural, indudablemente que el Estado cumple una función importante como
mediador y propiciador.
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