domingo, 20 de octubre de 2013

La conservación del ambiente y los recursos


LA CONSERVACIÓN DEL AMBIENTE Y LOS RECURSOS

EL PUNTO DE VISTA GEOGRÁFICO
Extractado del cap.12 del libro Geografía y subdesarrollo de Germán Wettstein


Nunca antes en la historia de la humanidad se alcanzó un avance científico y tecnológico como en el presente.
Pero también nunca antes en la historia de la humanidad se alcanzó un avance social como en el presente. Si se me preguntara cuál es el rasgo definidor del siglo veinte, contestaría sin la más mínima duda que éste es el siglo de las revoluiones sociales.
¡Cómo no vamos a sentirnos orgullosos de ser terrestres contemporáneos de sucesos formidables? O mejor: ¡Cómo es que no nos sentimos suficientemente orgullosos de tantos triunfos de la sociedad humana en su marcha trascendente sobre sí misma?

Hay que ser muy buen recopilador de informaciones, muy sagaz seleccionador de noticias trascendentes, para no perecer sepultado por el fárrago de noticias nacionales e internacionales sobre desperdicios infectos, desechos contaminados, depredación de recursos, bombardeos ideológicos polucionantes, que nos abruman a los humanos de todas la latitudes y a los supervivientes del Tercer Mundo en particular.
En vez de afirmarnos en los éxitos de la ciencia, la técnica y la cultura, para seguircreceindo en lo económico, lo político y lo social, nos hemos convertido en víctimas apáticas de los cuestionadores del planeta.

UN PLANETA CUESTIONADO
Si aceptáramos los mensajes de los medios masivos de comunicación, y nos conformáramos con una visión superficial del acontecer cotidiano, parecería estuviéramos viviendo en un mundo maldito y condenado.

Un mundo asolado por sequías y hambrunas, abrumado por un terrorismo masacrador, sacudido por fracasos científicos en el manejo de nuevas tecnologías (Challenger, Chernobyl); prostituido por la especulación monetarista, sustitutiva de las inversiones productivas; aplastado por un endeudamiento que afecta a todas las naciones; con generalizada corrupción a todos los niveles; sacudido por el consumo y comercio de la driga, y la consolidación de imperios financieros de narcotraficantes; con grandes potencias que obstaculizan o frustran porla fuerza la voluntad de naciones pequeñas de ser auténticamente soberanas.

Como todas y cadauna de esas desventuras es prolijamente mostrada por la telecisión internacional, y se instala en los hogares a través de ella, aumenta nuestra sensación de acorralamiento y sobre todo de impotencia para hacer cambiar el curso de la evolución de la humanidad.
Un planeta cuestionado en lo ecológico, lo político y lo moral, es un planeta condenado.

UNA NEOCOLONIZACIÓN ECOLÓGICA MUNDIAL?
La iniciativa provino una vez más del mundo desarrollado, y nosvimostan envueltos en esas preocupaciones transferidas, que hasta llegamos a sentirnos culpables. Después de cinco siglos completosdedepredación sistemática del Tercer Mundo porlos imperios de Europa y por  Estados Unidos, precisamente cuando la mitad de la población del planeta se sacudió las cadenas del colonialismo y decidió volverse dueña de sus recursos, han brotado por doquier las casandras ecológicas advirtiendo que “viajamos todos en una misma nave, la Tierra”.
En su atribución gratuita de responsabilidades se ven incluidos por igual los pasajeros de primera clase –que siempre son los que consumen más- y los de tercera –muy por debajo de la línea de flotación. Sin embargo, es bien conocido que el 6% de la población del planeta hoy día consume el 40% de los bienes mundiales.
Ese es el 6% que nos incita a conservar intocados los recursos y sobre todo las reservas de la naturaleza. Consterna ver que la peligrosidad en cuanto a dicha conservación no deriva de ese consumo tan desigual, ni en los mil millones de dólares diarios que se destinan al armamentismo, sino del crecimiento demográfico de los países del Tercer Mundo.

Es importante discutir hasta dónde esa transferencia de culpabilidades ecológicas no tiene un trasfondo de neocolonialismo.

La tesis que sustentamos podría sintetizarse así: es inaceptable que países e instituciones del mundo desarrollado recomienden a los pueblos del Tercer Mundo acciones sobre la conservación del ambiente y los recursos que no afecten su propio modo de vida y su progreso económico.

Qué sentido tiene recomendar posturas conservacionistas a los casi mil millones de personas que siguen instaladas en tierras marginales, abrumadas por laslimitaciones derivadas de las lluvias irregulares, las temperaturas extremas o las pendientes excesivas? Qué sentido tiene recomendar posturas conservacionistas a las nueve décimas partes de la población pobre que sigue dependiendo de la leña como combustible hogareño, día tras día?
A no confundir, entonces, la contaminación de la riqueza con la contaminación de la pobreza que degrada a los países del Tercer Mundo.

La alternativa a sustentar resulta, pues, de fácil comprensión: un acceso equilibrado a los recursos, su concepción como bienes sociales a largo plazo, y una redistribución equitativa de los bienes que con ellos se producen.

La condición previa es  el reconocimiento a los países del Tercer Mundo  del derecho a un control eficaz de sus recursos. Por lo aul, antes de dar impulso a los sueños de una ecología planetaria o de alcance cósmico, o de atender las amonestaciones de las ciencias ecologizadas, es imprescindible asumir una teoría social idónea para aprehender los modelos globales de desarrollo.

Recién después de cambiar nuestro secular estatus jurídico de arrendatarios de recursos y reservas, es decir, al tornarnos cuando menos condóminos, podremos contribuir con nuestro interés participativo a ese patrimonio común de la humanidad y considerar como propios los proyectos de otro desarrollo.

LA ECOLOGIZACIÓN DE LAS CIENCIAS Y EL ECODESARROLLO

Bienvenidos sean los ecólogos que entienden la naturaleza como un organismo biosocial,  tras el injerto de la producción material en ella. Malmirados aquellos que difunden una ecología catastrofista, y olvidan que la biósfera es un sistema homeostático autodirigido y suceptible de autorregulación.
Porque está suficientemente demostrado que durante la evolución de nuestro planeta nunca existió equilibrio biológico ni estabilidad absoluta de sus ecosistemas. La creación de paisajes humanizados en las tierras aledañas al mar Mediterráneo se inició hace 7000 años y hace 4000 ya había deforestación en las tierras de la actual China.
Bienvenidas las ciencias ecologizadas que no olvidan que la mayor parte de los paisajes hermosos de la Tierra son obra de sociedades humanas concretas. Así, los mosaicos de praderas de Europa y Estados Unidos, de Argentina y Uruguay; así los bosques de Canadás Suecia, Rusia y Chile; así los viñedos y olivares mediterráneos; así los andenes andinos, las terrazas del sudeste asiático, los campos de soja del sur de Brasil y todas las ciudades del mundo. Malmirados aquellos científicos ecófobos que ignoran que los hombres “llevan como memoria de la especie una solidaridad diacrónica con la posteridad”, usando los mismos formidables términos de Ignacy Sachs.

En síntesis: compartimos la posición de quienes ven lo ecológico como una concepción del mundo, como un enfoque sistémico de diferentes objetos y procesos en interacción de la sociedad con la naturaleza.
Hacia eso apunta el ecodesarrollo, que es el proceso de transformación racional del medio ambiente en interés del hombre. O como lo interpreta Sachs, aquel desarrollo “deseable desde el punto de vista social, viable desde el punto de vista económico y prudente desde el punto de vista ecológico.”

LA DESESTABILIZACIÓN DELA CONFIANZA

Resulta significativo que todos los medios de comunicación de masas adhieran calurosamente a las campañas ecológicas. Uno de dos: o las consideran inocuas e ineficientes como para crearle riesgos al sistema, o hay intereses trasnacionales en el manejo de esa información.
Yo sostengo desde hace años que se trata de una manipulación conducente a la desestabilización de la confianza; y que es inducida mediante cuantro procedimientos: el escamoteo del país real, la fugacidad de las connotaciones positivas, la violencia noticiosa, y la sustitución de juicios por  estereotipos y/o prejuicios.
El escamoteo del país real consiste en un ocultamiento, por acción u omisión,  de los hechos que definen la construcción de un país. La fugacidad de las connotaciones positivas incluye la desestima, , indiferencia o inadecuada consideración de los progresos ciertos que nuestras patrias realizan.  La violencia noticiosa es el sustituto idóneo para volver aun más fugazlo positivo; se trata de una violencia que efectivamente ocurre, pero que la televisión y la prensa magnifican  y arrancan de su contexto causal. Si a todo lo anterior se le suman datos sobre las crisis y fracasos contantes de los países subdesarrollados, se abona el estereotipo del desorden y la incapacidad.

EN SÍNTESIS

Si no adherimos a las premoniciones catastrofistas, si afirmamosla condición del hombre como constructor de geografías,si defendemos denodadamente la probabilidad real de una vida digna para todos,podremos contribuir a frenar el escepticismo y la incredulidad, y a consolidar la confianza en nosotros mismos y en nuestros semejantes.
Porque, como afirma Daniel Vidart en el último párrafo de su notable libro “Filosofía ambiental”:
Los gobiernos actúan a corto plazo y los pueblos a largo plazo. La historia espermeable a la razón, y sin apelar a ninguna quimeramilenarista, es posible predecir que la noosfera,la esfera de la inteligencia, ordenará el caos y convertirá a la Tierra en hogar unánime de los hombres