LA CONSERVACIÓN DEL AMBIENTE Y LOS RECURSOS
EL PUNTO DE VISTA GEOGRÁFICO
Extractado del cap.12 del
libro Geografía y subdesarrollo de Germán Wettstein
Nunca
antes en la historia de la humanidad se alcanzó un avance científico y
tecnológico como en el presente.
Pero
también nunca antes en la historia de la humanidad se alcanzó un avance social
como en el presente. Si se me preguntara cuál es el rasgo definidor del siglo
veinte, contestaría sin la más mínima duda que éste es el siglo de las
revoluiones sociales.
¡Cómo
no vamos a sentirnos orgullosos de ser terrestres contemporáneos de sucesos
formidables? O mejor: ¡Cómo es que no nos sentimos suficientemente orgullosos
de tantos triunfos de la sociedad humana en su marcha trascendente sobre sí
misma?
Hay
que ser muy buen recopilador de informaciones, muy sagaz seleccionador de
noticias trascendentes, para no perecer sepultado por el fárrago de noticias
nacionales e internacionales sobre desperdicios infectos, desechos
contaminados, depredación de recursos, bombardeos ideológicos polucionantes,
que nos abruman a los humanos de todas la latitudes y a los supervivientes del
Tercer Mundo en particular.
En
vez de afirmarnos en los éxitos de la ciencia, la técnica y la cultura, para
seguircreceindo en lo económico, lo político y lo social, nos hemos convertido
en víctimas apáticas de los cuestionadores del planeta.
UN
PLANETA CUESTIONADO
Si
aceptáramos los mensajes de los medios masivos de comunicación, y nos
conformáramos con una visión superficial del acontecer cotidiano, parecería
estuviéramos viviendo en un mundo maldito y condenado.
Un
mundo asolado por sequías y hambrunas, abrumado por un terrorismo masacrador,
sacudido por fracasos científicos en el manejo de nuevas tecnologías
(Challenger, Chernobyl); prostituido por la especulación monetarista,
sustitutiva de las inversiones productivas; aplastado por un endeudamiento que
afecta a todas las naciones; con generalizada corrupción a todos los niveles;
sacudido por el consumo y comercio de la driga, y la consolidación de imperios
financieros de narcotraficantes; con grandes potencias que obstaculizan o
frustran porla fuerza la voluntad de naciones pequeñas de ser auténticamente
soberanas.
Como
todas y cadauna de esas desventuras es prolijamente mostrada por la telecisión
internacional, y se instala en los hogares a través de ella, aumenta nuestra
sensación de acorralamiento y sobre todo de impotencia para hacer cambiar el
curso de la evolución de la humanidad.
Un
planeta cuestionado en lo ecológico, lo político y lo moral, es un planeta
condenado.
UNA
NEOCOLONIZACIÓN ECOLÓGICA MUNDIAL?
La
iniciativa provino una vez más del mundo desarrollado, y nosvimostan envueltos
en esas preocupaciones transferidas, que hasta llegamos a sentirnos culpables.
Después de cinco siglos completosdedepredación sistemática del Tercer Mundo
porlos imperios de Europa y por Estados
Unidos, precisamente cuando la mitad de la población del planeta se sacudió las
cadenas del colonialismo y decidió volverse dueña de sus recursos, han brotado
por doquier las casandras ecológicas advirtiendo que “viajamos todos en una
misma nave, la Tierra”.
En
su atribución gratuita de responsabilidades se ven incluidos por igual los
pasajeros de primera clase –que siempre son los que consumen más- y los de
tercera –muy por debajo de la línea de flotación. Sin embargo, es bien conocido
que el 6% de la población del planeta hoy día consume el 40% de los bienes
mundiales.
Ese
es el 6% que nos incita a conservar intocados los recursos y sobre todo las
reservas de la naturaleza. Consterna ver que la peligrosidad en cuanto a dicha
conservación no deriva de ese consumo tan desigual, ni en los mil millones de
dólares diarios que se destinan al armamentismo, sino del crecimiento
demográfico de los países del Tercer Mundo.
Es
importante discutir hasta dónde esa transferencia de culpabilidades ecológicas
no tiene un trasfondo de neocolonialismo.
La
tesis que sustentamos podría sintetizarse así: es inaceptable que países e
instituciones del mundo desarrollado recomienden a los pueblos del Tercer Mundo
acciones sobre la conservación del ambiente y los recursos que no afecten su
propio modo de vida y su progreso económico.
Qué
sentido tiene recomendar posturas conservacionistas a los casi mil millones de
personas que siguen instaladas en tierras marginales, abrumadas por
laslimitaciones derivadas de las lluvias irregulares, las temperaturas extremas
o las pendientes excesivas? Qué sentido tiene recomendar posturas
conservacionistas a las nueve décimas partes de la población pobre que sigue
dependiendo de la leña como combustible hogareño, día tras día?
A no
confundir, entonces, la contaminación de la riqueza con la contaminación de la
pobreza que degrada a los países del Tercer Mundo.
La
alternativa a sustentar resulta, pues, de fácil comprensión: un acceso
equilibrado a los recursos, su concepción como bienes sociales a largo plazo, y
una redistribución equitativa de los bienes que con ellos se producen.
La
condición previa es el reconocimiento a
los países del Tercer Mundo del derecho
a un control eficaz de sus recursos. Por lo aul, antes de dar impulso a los
sueños de una ecología planetaria o de alcance cósmico, o de atender las
amonestaciones de las ciencias ecologizadas, es imprescindible asumir una
teoría social idónea para aprehender los modelos globales de desarrollo.
Recién
después de cambiar nuestro secular estatus jurídico de arrendatarios de
recursos y reservas, es decir, al tornarnos cuando menos condóminos, podremos
contribuir con nuestro interés participativo a ese patrimonio común de la
humanidad y considerar como propios los proyectos de otro desarrollo.
LA
ECOLOGIZACIÓN DE LAS CIENCIAS Y EL ECODESARROLLO
Bienvenidos
sean los ecólogos que entienden la naturaleza como un organismo biosocial, tras el injerto de la producción material en
ella. Malmirados aquellos que difunden una ecología catastrofista, y olvidan
que la biósfera es un sistema homeostático autodirigido y suceptible de
autorregulación.
Porque
está suficientemente demostrado que durante la evolución de nuestro planeta
nunca existió equilibrio biológico ni estabilidad absoluta de sus ecosistemas.
La creación de paisajes humanizados en las tierras aledañas al mar Mediterráneo
se inició hace 7000 años y hace 4000 ya había deforestación en las tierras de
la actual China.
Bienvenidas
las ciencias ecologizadas que no olvidan que la mayor parte de los paisajes
hermosos de la Tierra son obra de sociedades humanas concretas. Así, los
mosaicos de praderas de Europa y Estados Unidos, de Argentina y Uruguay; así
los bosques de Canadás Suecia, Rusia y Chile; así los viñedos y olivares
mediterráneos; así los andenes andinos, las terrazas del sudeste asiático, los
campos de soja del sur de Brasil y todas las ciudades del mundo. Malmirados
aquellos científicos ecófobos que ignoran que los hombres “llevan como memoria
de la especie una solidaridad diacrónica con la posteridad”, usando los mismos
formidables términos de Ignacy Sachs.
En
síntesis: compartimos la posición de quienes ven lo ecológico como una concepción
del mundo, como un enfoque sistémico de diferentes objetos y procesos en
interacción de la sociedad con la naturaleza.
Hacia
eso apunta el ecodesarrollo, que es el proceso de transformación racional del
medio ambiente en interés del hombre. O como lo interpreta Sachs, aquel
desarrollo “deseable desde el punto de vista social, viable desde el punto de
vista económico y prudente desde el punto de vista ecológico.”
LA
DESESTABILIZACIÓN DELA CONFIANZA
Resulta
significativo que todos los medios de comunicación de masas adhieran
calurosamente a las campañas ecológicas. Uno de dos: o las consideran inocuas e
ineficientes como para crearle riesgos al sistema, o hay intereses
trasnacionales en el manejo de esa información.
Yo
sostengo desde hace años que se trata de una manipulación conducente a la
desestabilización de la confianza; y que es inducida mediante cuantro
procedimientos: el escamoteo del país real, la fugacidad de las connotaciones
positivas, la violencia noticiosa, y la sustitución de juicios por estereotipos y/o prejuicios.
El
escamoteo del país real consiste en un ocultamiento, por acción u omisión, de los hechos que definen la construcción de
un país. La fugacidad de las connotaciones positivas incluye la desestima, ,
indiferencia o inadecuada consideración de los progresos ciertos que nuestras
patrias realizan. La violencia noticiosa
es el sustituto idóneo para volver aun más fugazlo positivo; se trata de una
violencia que efectivamente ocurre, pero que la televisión y la prensa
magnifican y arrancan de su contexto
causal. Si a todo lo anterior se le suman datos sobre las crisis y fracasos
contantes de los países subdesarrollados, se abona el estereotipo del desorden
y la incapacidad.
EN
SÍNTESIS
Si
no adherimos a las premoniciones catastrofistas, si afirmamosla condición del
hombre como constructor de geografías,si defendemos denodadamente la
probabilidad real de una vida digna para todos,podremos contribuir a frenar el
escepticismo y la incredulidad, y a consolidar la confianza en nosotros mismos
y en nuestros semejantes.
Porque,
como afirma Daniel Vidart en el último párrafo de su notable libro “Filosofía
ambiental”:
Los
gobiernos actúan a corto plazo y los pueblos a largo plazo. La historia
espermeable a la razón, y sin apelar a ninguna quimeramilenarista, es posible
predecir que la noosfera,la esfera de la inteligencia, ordenará el caos y
convertirá a la Tierra en hogar unánime de los hombres