domingo, 28 de julio de 2013

Transporte - Los hubs

            HUBS globales

            Los puertos hubs se presentan como el nuevo paradigma de desarrollo del transporte y del comercio marítimo internacional en la llamada fase de globalización del sistema-mundo capitalista. Dadas sus posibilidades de operar como centros concentradores, procesadores y distribuidores de grandes volúmenes de mercancías movilizadas en contenedores, los hubs permiten, como nunca antes, la interacción del proceso productivo entre múltiples regiones, países y continentes, independientemente de su lejanía o dispersión.
El planteamiento conceptual de los puertos hubs fue creado y puesto en práctica en los países centrales de la economía-mundo capitalista.
 .
1 Cabe señalar que los puertos hubs y el transporte multimodal están relacionados estrechamente con la introducción del contenedor en el transporte internacional de carga.
El contenedor puede ser movido indistintamente por un buque, un camión o un ferrocarril eliminando la ruptura de carga  en puertos y terminales, es decir, sin necesidad de manipular la mercancía contenida en cada contenedor. Durante la década de 1990, la incorporación masiva de esta tecnología revolucionó el transporte internacional de carga, no sólo porque modificó los vehículos de transporte, los equipos de carga-descarga, las instalaciones portuarias y las terminales interiores, sino porque permitió integrar eficazmente extensas redes de transporte marítimo-terrestres , ampliando notablemente la zona de influencia territorial de los puertos. Por esos los puertos y redes de transporte multimodal aquí analizados tienen que ver con el movimiento masivo de mercancías en contenedores.


 Los hubs globales, son los grandes puertos de contenedores del mundo, que operan como centros logísticos de concentración, procesamiento y distribución de flujos de mercancías e información a nivel multicontinental. A estos hubs, ubicados básicamenteen el hemisferio norte, arriban gigantescos buques portacontenedores que vinculan a través de densos corredores de transporte multimodal a los principales
bloques económicos del planeta.
En el segundo nivel, se localizan los hubs regionales que tienen también un papel de concentración y distribución de flujos, pero en una escala menor, pues vinculan a áreas subcontinentales con los principales bloques económicos.
En tercer lugar están los puertos alimentadores, ubicados en países o regiones que generan una baja densidad de flujos y, por lo tanto, son atendidos por embarcaciones pequeñas que acercan la carga a hubs regionales o globales, donde será redistribuida hacia su destino final. Finalmente,cabría señalar que en la constitución de esta red global hay una gran cantidad de puertos, junto con los territorios en los que están enclavados, que parecen tener grandes dificultades para articularse a tal sistema y, por ello, presentan una situación de declinación o estancamiento en sus flujos de carga.

 Puertos hubs y globalización

Durante la década de 1990, investigadores y estudiosos, principalmente en los países centrales del sistema-mundo, empiezan a desarrollar e introducir el llamado enfoque de hub and spoke, como elemento esencial de análisis para explicar las tendencias recientes en la organización del transporte marítimo internacional, basado en la proliferación del uso del contenedor (container), en el desarrollo de terminales portuarias especializadas para el manejo de los mismos y en la integración multimodal con los transportes terrestres. Sin duda, la apertura comercial y la globalización económica, apoyadas en un importante proceso de innovación tecnológica en las comunicaciones y el transporte, planteaban abruptos cambios en el ámbito marítimo-portuario que requerían ser explicados mediante la construcción de nuevos conceptos,
dada la insuficiencia de la terminología previa tanto en las disciplinas de ingeniería, como en la economía y geografía del transporte.
De hecho, el enfoque de hub and spoke fue desarrollado inicialmente por especialistas de la rama de transporte aéreo. Desde la década de 1980 cobró creciente fuerza la idea de concentrar los vuelos intercontinentales en determinados aeropuertos, para de allí distribuir pasajeros hacia su destino final
a través de rutas locales o subcontinentales.  

2 El término original de hub and spoke está asociado a la metáfora de una rueda de bicicleta, en la cual ninguno de los rayos se conecta directamente entre sí, sino que todos están conectados centralmente a un cubo o nodo de convergencia. A partir de esta metáfora se fue construyendo el concepto a través de múltiples trabajos de economistas, ingenieros en transportes y geógrafos, entre los que destacan Morrison y Winston (1986), O´Kelly (1986, 1998), Bryan y O´Kelly (1999), por ejemplo.

 Aeropuertos como Singapur yTokio, en Asia, Atlanta, Chicago y Los Ángeles, en Estados Unidos, Londres, Frankfurt y París, en Europa, son algunos ejemplos de hubs and spoke con crecientes rutas de trasbordo hacia un hinterland cada vez más diversificado y extenso.
Posteriormente, durante los noventa, el planteamiento de los hub and spoke comienza a ser adaptado y redefinido para aplicarse en los estudios marítimo- portuarios. Su uso prolifera en diversas publicaciones especializadas sobre terminales portuarias, rutas de contenedores, líneas navieras, transporte multimodal y logística.3
 En términos  generales, los puertos hubs (llamados puertos “pivotes” por analistas de la CEPAL, que buscan castellanizar el término) han sido definidos “como puertos marítimos que concentran carga de diferentes procedencias y destinos, nacionales y extranjeros, para su posterior redistribución. Generan así
negocios para la economía local al transportar el comercio que no es del entorno cercano al propio puerto”.
Asimismo, se señala que “esta definición es independiente del grado de industrialización del puerto. También es independiente del tráfico portuario.
Se procuró evitar la palabra 'megapuerto' porque no existe una definición del concepto ni tampoco es necesario su uso”. Un aspecto muy importante es que la concentración de carga se produce a través de dos
vertientes principales: a) por vía marítima, cuando en el puerto en cuestión se traspasan los contenedores de un buque a otro para que puedan continuar la ruta hacia su destino final. En ese caso se habla de tráfico de transbordo.  
Por vía terrestre, cuando el contenedor con mercancías llega de otro país o de regiones interiores del propio país, tanto en ferrocarril como en camión, y sale del puerto por vía marítima hacia su destino. En tal caso se utiliza el término de tránsito intermodal.
Conceptualmente, la estructuración del transporte basada en hubs sustituye a la conformación previa, llamada point-to-point (punto a punto, en idioma castellano), basada en conexiones directas y secuenciales entre los puertos de una ruta marítima . El modelo de hubs permite mayor flexibilidad dentro del sistema de transporte, dado que abre la posibilidad de aumentar y diversificar la frecuencia de servicios marítimos,4 dependiendo de la densidad de carga de los distintos mercados.


Cabe señalar que este alineamiento geográfico en torno a ejes Este-Oeste en el hemisferio norte tiene determinaciones profundas sobre la configuración espacial de los flujos, así como sobre la conformación de los puertos hubs y de los principales corredores de transporte multimodal internacional.
Los flujos de carga movilizada en contenedores reproducen, aunque no de manera idéntica, los patrones de concentración en torno a estas tres regiones continentales; por lo tanto, los movimientos Este-Oeste en el hemisferio norte adquieren gran densidad y concentran a los puertos y sistemas de transporte más importantes del mundo. Durante el año 2006, 69% de los contenedores se movieron en dirección Este-Oeste, en torno a los paralelos 30 y 60 del hemisferio norte, con orígenes y destinos entre los tres bloques económicos principales, mientras que el 31% restante correspondió a flujos Norte-Sur, entre países periféricos y países de los bloques principales . Aquí las regiones fuera del eje central alcanzan mayor participación que la obtenida en el caso del reparto mundial de PIB, y esto se debe básicamente a la deslocalización de fases del proceso productivo hacia espacios selectos de la periferia, como China, los países del sudeste asiático, la India, algunas regiones de México y de Latinoamérica, que permiten mejores expectativas para la valorización del capital, apoyadas en las innovaciones tecnológicas de los sistemas de transporte. Así, la relativa dispersión geográfica de la producción no impide la concentración y centralización de la riqueza y las ganancias, vía las remesas que las plantas envían a las casas matrices o corporativos de las empresas, situadas generalmente en los países de la triada.
En definitiva, estos tres bloques o centros dominantes constituyen un eje en donde confluyen tanto los flujos movilizados entre ellos mismos, como entre ellos y el resto de los países de la economía-mundo capitalista.

Los puertos hubs y la red global de puertos
La fragmentación global de la producción y el desarrollo de sistemas multimodales de transporte internacional están propiciando una reorganización de los puertos a escala mundial, en la que se redefinen sus actividades, atributos y relevancia no sólo en función a su localización dentro del territorio de un Estado nación determinado, sino también con base en los imperativos de cadenas productivas globalizadas que se sustentan físicamente en extensas redes de transportación-distribución de mercancías. En este sentido, los puertos hubs forman parte de la conformación de una red global de puertos y transporte multimodal que se despliega y está condicionada, en buena medida, por la tripolaridad económica y su articulación con los llamados “espacios emergentes” dentro de la economía-mundo capitalista.
De esta forma, dadas sus características de centros logísticos de concentración, procesamiento, consolidación y distribución de flujos de mercancías e información, los nodos principales de esta red de puertos y transporte multimodal internacional son los hubs. A aquellos puertos hubs que, debido a la envergadura de sus terminales y del tipo de embarcaciones operadas,  realizan una cobertura geográfica con vínculos multicontinentales, se propone llamarlos hubs globales. Cabe señalar que los hubs globales se localizan generalmente en el hemisferio norte, en las rutas Este-Oeste, donde se concentran los principales corredores y redes de transporte marítimo internacional que articulan los flujos de los tres polos económicos dominantes en la actualidad.
Tales hubs se alimentan de flujos que provienen tanto de las redes terrestres, como de las redes alimentadoras marítimas; por lo tanto, este tipo de puertos es expresión del desarrollo del multimodalismo. Por ejemplo, el hub global constituido por el puerto de Rotterdam obtiene 60% de su carga contenerizada,
gracias a las conexiones terrestres con muchos países del norte de Europa y del Mediterráneo. En este sentido su hinterland se ha expandido considerablemente debido a la formación de una sólida red multimodal, donde los operadores de transporte han integrado de manera eficaz los ferrocarriles y el autotransporte con el puerto. El restante 40% de la carga contenerizada manejada en Rotterdam proviene de las rutas ribereñas alimentadoras, realizadas en barcos pequeños o barcazas. Ambas vertientes de los flujos, la terrestre y la ribereña, se concentran en Rotterdam, desde donde son embarcadas en grandes buques hacia su destino final en América, África y Asia.
Un caso distinto es el del hub global californiano, constituido por los puertos de Long Beach y Los Ángeles. Aquí más de 85% de la carga contenerizada proviene del hinterland, es decir, de tierra adentro.
Los llamados puentes terrestres conformados por extensas redes de ferrocarril  que unen Long Beach y Los Ángeles con el centroeste de Estados Unidos y, hacia el sur, se articulan con la red ferroviaria
mexicana,6 sin duda constituyen un elemento clave en la consolidación de este hub portuario de California. Así, la concentración de carga se produce principalmente mediante la captación de los flujos de Estados Unidos y México, lo cual supone un fino y eficaz entramado multimodal. El transbordo
marítimo, entre rutas alimentadoras y principales, tiene menor peso en este caso; sin embargo, existe un flujo entre Latinoamérica y el Lejano Oriente que encuentra en Long Beach y Los Ángeles un nodo de conexión para el transbordo de los contenedores.

Otro tipo de hubs globales se caracterizan por ser puntos estratégicos para el transbordo de contenedores de un buque a otro, más que por sus vínculos tierra adentro. Es decir, la carga local es escasa o poco significativa y, por eso la integración con las redes multimodales terrestres tiene menor importancia que la articulación de las redes mar-mar a través del nodo portuario. En este caso, el ejemplo más significativo es Singapur, donde solamente 18% de la carga contenerizada es generada por esta ciudad-estado, mientras que 82% se debe a la conexión y transbordo entre las rutas alimentadoras del sureste asiático y las rutas principales de Norteamérica y Europa.
Ahora bien, para que esta red sea funcional no sólo tiene que estar constituida por grandes hubs globales, donde recalan los enormes buques, que son alimentados por un hinterland ampliado y por puertos menores. La gama de puertos y buques es más variada y compleja. Por eso, una tendencia reciente en la formación de la red global de transporte multimodal y puertos es la constitución de hubs regionales, cuya dimensión y cobertura geográfica es menor que la de los hubs globales, pero alcanza espacios subcontinentales.




Hubs globales y hubs regionales en la configuración de una red global de transporte

En los últimos años se observa la aparición de nuevos elementos que hacen
más sofisticada la red global de puertos y transporte multimodal. Con la deslocalización
reciente de fases de cadenas productivas globales hacia países
periféricos, con los procesos de apertura comercial en tales naciones y con la
intensificación de flujos, no sólo en el hemisferio norte sino también entre
el Norte y el Sur, esta red se ha complejizado debido al surgimiento de los
llamados hubs regionales (Fossey, 1997).
En espacios emergentes, e históricamente no centrales dentro de la economía-
mundo capitalista, caracterizados por fuertes incrementos recientes en
los flujos, la red global de puertos ha requerido una instancia intermedia entre
el hub global o puerto principal y los puertos alimentadores. La mayoría
de los hubs regionales se encuentran en la intersección de las rutas Este-Oeste
con las rutas Norte-Sur (Martner, 2002). Tal es el caso de la Terminal Internacional
de Manzanillo (MIT), en Panamá, y de algunos puertos caribeños,
como Kingston, en Jamaica, y Freeport, en Las Bahamas (véase mapa 2). Estos
hubs regionales vinculan flujos de gran diversidad de países de El Caribe,
Centro y Sudamérica con Asia o Europa.

De manera esquemática, puede decirse que los hubs regionales reciben
buques de tamaño intermedio (entre 2,000 y 4,900 Teu´s), procedentes de
los hubs globales, y buques menores (entre 500 y 1,900 Teu´s) procedentes
de puertos alimentadores. Lógicamente, entre los hubs globales se mueven
los buques más grandes, los llamados Post-Panamax,7 de 5,000 Teu´s hasta
capacidades de 10,000 Teu´s en las versiones recientes del año 2007.
Cabe señalar que muchos hubs regionales se caracterizan por concentrar
carga básicamente mediante el transbordo marítimo. En este caso, la carga local
del país donde está instalado el hub representa casi siempre un porcentaje
menor del movimiento portuario. En buena medida, esto se explica porque
tales nodos portuarios se localizan en lugares estratégicos donde se cruzan o
interceptan rutas (por ejemplo, en el Mediterráneo, en el Canal de Panamá,
en el Canal de Suez y el Estrecho de Malacca, entre otros). Algunos de estos
lugares coinciden con países o regiones que no tienen un papel central en la
generación del comercio internacional y la producción global.
En definitiva, la red global de puertos y transporte multimodal se estructura,
a grandes rasgos, en tres niveles. El primero está constituido por los
hubs globales, es decir, por los grandes puertos mundiales, ubicados básicamente
en el hemisferio norte, donde están arribando gigantescos buques
portacontenedores que ha sido posible construir gracias al cambio tecnológico
reciente del transporte. En el segundo se localizan los hubs regionales
que tienen también un papel de concentración y redistribución de flujos,
pero en menor escala. En tercer lugar están los puertos alimentadores. Finalmente,
cabría señalar que en la constitución de esta red global hay algunos
puertos nacionales, junto con los territorios en los que están enclavados,
que parecen quedar excluidos de tal sistema. Al respecto, cabe señalar que
en México, desde la década de 1990, los puertos de Guaymas, Salina Cruz,
Tuxpan, Coatzacoalcos y Tampico entraron en una fase de estancamiento y
parecen tener dificultades para articularse a las redes globales de transporte
multimodal (Martner, 2002).
En esta red global la circulación de una mercancía no siempre tiene que
pasar por los tres niveles. En efecto, la red no es absolutamente piramidal.
Aunque es esencialmente jerárquica, también permite las conexiones horizontales.
Así, pueden desarrollarse flujos que circulen solamente entre hubs
globales, otros lo harán directamente desde un puerto alimentador hasta un
hub global (sin tocar un hub regional) y también habrá flujos que se muevan
sólo entre hubs regionales. De esta forma, la red global de puertos supone un
7 Los buques Post-Panamax son embarcaciones de gran tamaño que por sus dimensiones
excesivas no pueden atravesar por las esclusas del Canal de Panamá.

entramado cada vez más complejo y denso que articula no sólo tramos interoceánicos
a través de la superficie líquida del planeta, sino también extensos
tramos del territorio y de regiones interiores, los cuales son integrados a la red
global de transporte gracias al funcionamiento de estos hubs portuarios y a la
acción de los agentes que participan en su desarrollo.
Así, la constitución de hubs de diversas jerarquías posibilita a las líneas
navieras servir efectivamente tanto a los grandes mercados como a aquellos
de menor dimensión, donde los volúmenes no justifican arribos directos de
grandes naves. En este último caso, se realizarán transbordos de la carga hacia
buques más pequeños para que la conduzcan hasta hubs regionales y/o puertos
alimentadores (Fossey, 1997).
En la red global sólo los puertos mayores pueden captar el volumen suficiente
de carga para rentabilizar la operación de los grandes navíos. Sólo
en tales puertos se encuentra el equipo especializado de alto rendimiento y
las instalaciones marítimo-terrestres adecuadas para movimientos masivos de
carga. Desde esa perspectiva, pareciera ratificarse la tesis de Aydalot (1980),
en la cual plantea que las innovaciones y actividades de punta se ubican en el
centro, porque cualquier otra localización implicaría una baja en el nivel de
productividad, una inadecuación tecnológica no compensada por los menores
salarios de los espacios periféricos y, en esa medida, sólo las tecnologías
estandarizadas serían desplazadas hacia los espacios de menor centralidad.
Hasta este punto del análisis, tal parece que la caracterización y la conceptualización
de los puertos hubs se vuelve más rica y compleja a la luz de un enfoque
estructural-sistémico. Por lo pronto, desde esta óptica los puertos hubs
aparecen primordialmente como nodos peculiares dentro de una red global
de puertos y transporte multimodal, la cual condiciona el tipo, la escala y el
alcance de sus actividades, dependiendo de la ubicación que guardan dentro
del nuevo mapa de los flujos de la actual fase de globalización.
A diferencia de los enfoques funcionalistas de la escuela neoclásica, la supuesta
universalidad del desarrollo de puertos hubs, como paradigma dominante
de la geografía y economía del transporte actual, está mediada y cuestionada
por la historicidad y la espacialidad de los territorios y/o regiones
donde éstos pretenden ser desarrollados, es decir, por los lugares concretos
que estos espacios guardan dentro del sistema mundial capitalista.
Los hubs y las alianzas estratégicas
La conformación de una red global jerarquizada de transporte multimodal
y puertos viene acompañada recientemente por el desarrollo de las alianzas
estratégicas globales entre las principales navieras y operadoras de transporte
multimodal del mundo, con el fin de alcanzar una amplia cobertura internacional
y un mayor control de espacio y tiempo sobre los flujos de las redes
productivas. Las principales alianzas estratégicas, llamadas “alianzas globales”,
vinculan sobre todo a los tres bloques geográfico-económicos más poderosos
del planeta: Noreste de Asia, Norteamérica y Europa. Sin embargo, constantemente
se multiplican las alianzas estratégicas para vincular los bloques
principales con regiones emergentes.8
La existencia de grandes puertos hubs, concentradores y redistribuidores
de carga se hizo evidente a medida que el tamaño de los buques creció
y se consolidaron las grandes fusiones y alianzas estratégicas entre los principales
actores del transporte marítimo e intermodal internacional (Hoffmann,
2000).
Las alianzas estratégicas entre navieras y/o agentes de transporte multimodal
refuerzan la configuración de la red global de puertos y de transportes.
En efecto, las alianzas permiten compartir espacios en buques, compartir
terminales en puertos y, en un momento dado, los sistemas de transporte y
distribución terrestre. Con ello las redes de producción-distribución se fortalecen
al optimizar la infraestructura disponible y ampliar enormemente las
frecuencias de viaje, la cobertura de rutas y territorios (Hoffmann, 1999).
Asimismo, se verifican notables cambios tecnológicos en el sector marítimo-
portuario. La manifestación más evidente al respecto es, como se señaló
previamente, el desarrollo y construcción de buques, terminales y equipos cada
vez más grandes y de mayor capacidad. Bigger is better9 dicen los especialistas
internacionales en puertos y transporte marítimo (Damas, 1996; Fossey, 1997;
Notteboom, 2002), pero esta tendencia hacia el gigantismo plantea proble-
8 Entre estas alianzas destacan las encabezadas por la Compañía Sudamericana de Vapores,
Hamburg Sud y la Compañía Chilena de Navegación Interoceánica para cubrir rutas entre
Latinoamérica y el Lejano Oriente y entre Latinoamérica y Europa. Por su parte, Hapag
Lloyd formó alianza con APL para vincular México y Latinoamérica con Estados Unidos
y Asia, a su vez China Shipping y CMA-CGM se aliaron para cubrir flujos entre el Lejano
Oriente, México, Centroamérica y el Caribe.
9 Algunos ejemplos de esta tendencia hacia el gigantismo son: la reciente puesta en
operación de buques de 10 mil teu´s de capacidad. La creación de Megaterminales Portuarias
para el movimiento de contenedores, tales como la de American President Line (APL) y
Maersk-Sealand, en el puerto de Los Ángeles, California; las terminales de contenedores del
puerto de Le Havre, en Francia (Port, 2000), y las proyectadas en Rotterdam (Delta 2000-8).
El equipo también ha crecido en tamaño y capacidad. Actualmente en Japón se experimenta
con grúas portainer que podrán mover cuatro contenedores en un solo movimiento.
Convergencia, Revista de Ciencias Sociales, núm. 52, 2010, Universidad Autónoma del Estado de México
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mas, como la exclusión de la red global de puertos o la necesidad de realizar
fuertes inversiones, no siempre compensadas por los volúmenes de productos
movidos, principalmente en los puertos de los espacios periféricos.
En definitiva, las actuales tendencias tecnológicas y organizativas refuerzan
a los puertos principales o hubs globales, debido a que incrementan su
actividad económica. En esos puertos se asientan tanto las navieras con sus
terminales especializadas como los operadores de transporte multimodal, los
agentes de carga, agentes aduanales, empresas ferroviarias y transportistas,
entre otros. Tal situación propicia que se generen intereses e inercias difíciles
de modificar en torno a hubs portuarios de gran envergadura.
El transbordo, las regiones geográficas y los hubs

transbordo en los servicios marítimos de líneas regulares10 se define como
una maniobra de transferencia de la carga y/o de los contenedores desde un
buque mayor a otro menor o viceversa, realizada en algún puerto intermedio
entre el origen y destino de la mercancía. Cabe señalar que en una gran cantidad
de hubs portuarios los movimientos de transbordo están asumiendo una
participación mayoritaria (véase cuadro 1). Esta maniobra se ha convertido
en un elemento fundamental para la operación de la red global de transporte
intermodal y puertos.
Con el transbordo se pretende articular a la red global de puertos a un
conjunto de concentradores menores (hubs regionales) y puertos alimentadores
que, mediante la sustitución de las rutas directas poco densas por rutas
indirectas, contribuyan a aportar carga y alimentar a los grandes puertos concentradores
(hubs globales).
La dinámica del transbordo en los últimos años es notable. Éste ha tenido
un crecimiento mayor que los flujos de comercio exterior por vía marítima y
eso se refleja en los movimientos portuarios. En efecto, “cada movimiento de
un contenedor entre el país exportador y el importador constituye un solo
movimiento marítimo, mientras que puede implicar dos, cuatro o más movimientos
portuarios, dependiendo del número de transbordos a lo largo del
viaje” (Hoffmann, 2000: 132).
10 Tal como se dijo anteriormente, los puertos hubs obtienen su carga mediante dos
vertientes: a) por el transbordo de buque a buque de los contenedores que tienen como
origen o destino un país o región distinta al del hub en cuestión; y b) por los flujos cuyo
origen o destino se encuentra dentro del país o región donde se localiza el hub, y, por lo
tanto, se articulan con el hinterland portuario mediante la red multimodal de tierra adentro
(puerto, ferrocarril y camión). Ya se ha hablado aquí también de la temática del transbordo.
Carlos Daniel Martner Peyrelongue. Puertos, espacio y globalización: el desarrollo de hubs en México
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Reportes recientes acerca de la dimensión cuantitativa de los transbordos
señalan que, en el año 2000, el sureste y el noreste asiático concentraron casi
25 millones de Teu´s de transbordos, lo cual representa alrededor de 50%
del total mundial (Drewry, 2002). En orden descendente, Europa alcanzó
28% a nivel mundial, destacando los puertos del Atlántico Norte, tales como
Rótterdam, Amberes, Le Havre, Hamburgo y Felixstowe, entre otros.
En el continente americano es notable el creciente volumen de transbordos
en los puertos de Centroamérica y el Caribe. En el año 2000, esta región
registró 2.2 millones de Teu´s, superando el volumen de América del Norte.
Al respecto, cabe señalar que los hubs norteamericanos se nutren básicamente
de las redes multimodales de tierra adentro, más que de los transbordos
de contenedores de buque a buque. Por último, no es menos notoria la escasa
importancia de la región sudamericana11 en este tipo de movimientos, la
cual alcanzó menos de 300 mil Teu’s transbordados en el año de referencia
(Drewry, 2002).
En general, el continente americano aparece como una de las zonas geográficas
con menor desarrollo del transbordo a nivel mundial (sólo 8.9%); sin
embargo, hay grandes expectativas por parte de los gobiernos de la región y
de actores privados (operadores portuarios, empresas exportadoras e importadoras,
transportistas, etc.) de que la situación se modifique sustancialmente
en los próximos años (Drewry, 2002). La reestructuración y privatización
portuaria en los países de Latinoamérica y el Caribe, aunadas a la tendencia
global de consolidación de los servicios marítimos indirectos, ha propiciado
una avalancha de proyectos para generar puertos hubs basados en el transbordo
en el subcontinente.12
Desde México hasta el Cono Sur se multiplican las propuestas y proyectos
para desarrollar puertos hubs articulados a corredores multimodales tierra
adentro o cruces bioceánicos, en los cuales habría de concentrarse carga,
tanto por vía terrestre como por transbordo marítimo. No obstante, bajo el
tamiz del enfoque estructural-sistémico, mismo que ubica la unidad de análisis
en el sistema-mundo, en lugar de hacerlo en los Estados nacionales, como
acontece con los enfoques funcionalistas, es improbable que cada país del
subcontinente pueda constituir un hub portuario. Se requiere de un análisis
minucioso para establecer el potencial de cada lugar dentro del sistema. En
11 Dentro de Sudamérica, la mayoría de los movimientos de transbordo se registra en
Cartagena (Colombia) y Puerto Cabello (Venezuela), es decir, en puertos del Mar del Caribe.
12 Algunos ejemplos destacados son los de los puertos de Balboa en Panamá, Cutuco en El
Salvador, Corinto en Nicaragua, Manta en Ecuador, Matarani en Perú, Mejillones en Chile,
Sepetiba en Brasil, entre otros.
Convergencia, Revista de Ciencias Sociales, núm. 52, 2010, Universidad Autónoma del Estado de México
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ese sentido, parece inevitable contrastar las características económicas, geográficas,
tecnológicas y logísticas de los territorios donde se pretende constituir
el hub, con las grandes tendencias del transporte internacional y de la red
portuaria global.
Una referencia obligada son los trabajos de Hoffmann (2000) sobre el
Caribe y Sudamérica. Este autor destaca que en el Caribe, varios puertos han
registrado un impresionante crecimiento de su movimiento de transbordo.
Eso se deriva sobre todo de su ubicación, ya que en el Caribe se cruzan los
principales ejes de transporte Este-Oeste con las rutas Norte-Sur. Además,
al tratarse de una región constituida por un gran número de islas, la carga no
puede concentrarse por vía terrestre.
Por su parte, Panamá es un nodo relevante en el transporte internacional
de mercancías por la existencia del Canal, que constituye una vía acuática
obligada de conexión entre el Pacífico y el Atlántico. Sumado a lo anterior, en
este país las recientes reformas portuarias han abierto un potencial adicional
para beneficiarse de la ubicación de los puertos en ambos lados del Canal
(Hoffmann, 2000).
Adicionalmente, Hoffmann (2000) advierte que la costa del Pacífico Sudamericano
no tiene las mismas ventajas comparativas que el Caribe. No se
cruzan rutas, los volúmenes son relativamente bajos, y la ubicación no favorece
a ningún puerto en particular a lo largo de la costa. Por el contrario, se
están realizando cada vez más movimientos de transbordo de carga proveniente
de Chile, Ecuador o Perú en Estados Unidos, Jamaica y Panamá. También
las posibilidades de concentrar carga por vía terrestre son muy limitadas,
sobre todo por el impacto de la barrera natural de los Andes.
A su vez, en la costa del Atlántico de Sudamérica las conexiones de transporte
terrestre y fluvial y la integración económica del Mercosur llevan a un
creciente potencial de concentración de carga por vía terrestre. Sin embargo,
restricciones en el cabotaje, dificultades laborales y obstáculos legales aún limitan
el potencial de realizar movimientos de transbordo marítimo.
Así, un elemento esencial para la formación de un puerto de transbordo es
la ubicación geográfica, aunado a la aplicación de políticas que estimulen el
desarrollo de las actividades de transporte y logística de los flujos internacionales
de carga. En este sentido, dentro del continente americano la zona del
Caribe y del Canal de Panamá presenta ventajas para la consolidación de hubs
regionales de transbordo, debido a que precisamente allí se encuentran o interceptan
las rutas Norte-Sur con las Este-Oeste. De acuerdo con Hoffmann
(2000), otras zonas de Latinoamérica parecen tener menos potencialidades
para el desarrollo de este tipo de nodo portuario.
Carlos Daniel Martner Peyrelongue. Puertos, espacio y globalización: el desarrollo de hubs en México
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En todo caso, los hubs regionales no dependen exclusivamente de los volúmenes
de transbordo marítimo sino también de los flujos que logren atraer
desde “tierra adentro”, es decir, desde su zona de influencia territorial (hinterland).
En general, los hubs que han logrado diversificar las modalidades de
atracción de carga y, sobre todo, aquellos que han expandido su hinterland,
es decir, sus redes intermodales de transporte hacia las regiones interiores,
parecen encontrarse en una posición más sólida para afrontar tanto las fluctuaciones
en el mercado, como las decisiones de las navieras y los operadores
marítimos en cuanto a cambios en las rutas y puertos de recalada.
En un futuro cercano será previsible encontrarse con un incremento de
puertos con pretensiones de constituirse en hubs regionales; sin embargo,
para establecer sus potencialidades habrá que analizar tanto sus características
como sus formas de articulación espacial dentro del contexto de la red
global de puertos y transporte multimodal.
A continuación se analizará el desarrollo de los puertos hubs en México,
con la finalidad de determinar, por una parte, sus posibilidades dentro de la
red global y, por otra, de establecer un primer avance acerca de las nuevas formas
de articulación modal y espacial que se empiezan a gestar desde puntos

selectos del litoral.